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Solo el trabajo trae resultados

Leinier Domínguez es el indiscutido mejor jugador de Latinoamérica. Hace ocho años superó la barrera de los 2700 puntos de Elo y nunca ha vuelto a mirar atrás. Actualmente ocupa el puesto 34 del ránking mundial. El cubano dio una entrevista a Oliver Zamora de RT, en la que habló de la vida de los ajedrecistas, la importancia del trabajo y las motivaciones de su vida. Además, sorprendió al declarar que, a diferencia de sus colegas de la élite, sí quisiera que su hijo sea ajedrecista.

Leinier sumó seis empates y una victoria en la última edición del torneo de Dortmund | sitio web oficial

Hemos transcrito algunas de las declaraciones más destacadas del ajedrecista de Güines:

La estabilidad emocional

Yo creo que influye mucho, es muy importante para el ajedrecista. El equilibrio y la paz mental son muy importantes en la vida en general. Al menos en mi caso, en mi experiencia, en mi carrera, siempre ha sido así. Cuando mejor he estado en el plano personal y mejor psicológicamente, he tenido mejores resultados. En este caso, me he sentido afortunado, porque mi familia me ha apoyado siempre, así lo siento, y esa ha sido una ventaja importante en mi carrera.

Muchos ajedrecistas han hablado de este tema. El ajedrez es un deporte mental y todo es un poco psicológico, todo depende de cómo está la persona en el momento en el que va a jugar. Si estás mejor en tu vida personal, eso se va a reflejar en tus resultados, sin duda.

Los datos de Domínguez en 2700chess.com

Mente sana, cuerpo sano

Creo que la actividad física es muy importante. Siempre he sido muy aficionado a los deportes. Practiqué béisbol cuando era más pequeño. Me gusta mucho actualmente el fútbol, el tenis, y siempre he practicado deportes, no tanto por disciplina para el ajedrez, sino porque me gustaba. Pero, por supuesto, eso me ha ayudado mucho en el ajedrez. En los últimos tiempos he descuidado un poco ese aspecto, porque tengo menos tiempo por otros asuntos de mi vida. Pero sí planeo retomar, porque también comprobé en mi carrera que en los momentos que me encontraba mejor físicamente jugaba mejor y me sentía mucho mejor durante las partidas, con más energía.

Está claro que los mejores jugadores son muy fuertes físicamente. En el caso de Magnus Carlsen, por poner un ejemplo, es un jugador que en lo ajedrecístico es muy fuerte, pero también es alguien que está muy bien preparado físicamente, y esa es una de sus mayores ventajas sobre sus rivales de la élite.

Carlsen es conocido por ser un gran atleta | foto: Ahmed Mukhtar, Web oficial Memorial Gashimov

La soledad y el aburrimiento del entrenamiento

Es aburrido si no te gusta. Pero si te gusta el ajedrez, si te apasiona, no es aburrido para nada. Bueno, puede que un día te aburra, como todo (sonrisas), pero normalmente no, porque el ajedrez es muy amplio y siempre descubres nuevas posibilidades. Para nosotros, que siempre estamos buscando cómo mejorar, buscando nuevos caminos, se hace muy interesante. Eso siempre me motiva, que siempre hay algo nuevo que aprender. Hasta para Carlsen siempre hay algo nuevo para aprender.

Las horas de entrenamiento

Suelo dedicarle bastante. Cuando tengo tiempo, y puedo prepararme con calma, y tengo un torneo fuerte inmediato, no menos de seis horas, a veces mucho más.

Su permanencia entre los mejores del mundo

Yo pienso que lo principal es el trabajo. En el ajedrez es muy difícil que haya resultados -bueno, como en muchas esferas de la vida- a la larga (sin trabajo). El haberme mantenido durante varios años trabajando de manera consistente, aún cuando los resultados no eran tan buenos, aún cuando parecía que las cosas no iban a salir bien o no iban todo lo bien que deberían de acuerdo al entrenamiento, la tenacidad de mantenerse trabajando, a la larga, trae buenos resultados, y creo que si tengo que destacar un aspecto de mi carrera como ajedrecista es ese. (…) Ese es el caso de otros ajedrecistas de la élite, tal vez a otro nivel, pero siempre es el trabajo lo que trae los resultados.

Grischuk declaró en una ocasión que Leinier es el jugador más rápido del mundo en blitz | foto: Grand Prix de Jánty-Mansisk 

Reflexión sobre sus puntos débiles como jugador

Los veo, veo muchos (risas). Veo que hay muchas cosas que tengo que mejorar. (…) Yo encuentro que cometo muchos errores y aflojo en las tres fases de la partida, no solamente en una, sino en las tres. La administración del tiempo es algo que me ha golpeado mucho últimamente, me apuro mucho de tiempo y eso me lleva a cometer errores luego, en posiciones ventajosas que no logro materializar, por ejemplo. Es un defecto serio de mi juego.

En un momento, mi repertorio de aperturas no era todo lo amplio que debería ser, era un poco predecible, y eso le hacía más fácil a mis rivales prepararse contra mí, lo que a un alto nivel me trajo un problema serio. Mi técnica de finales no es lo suficientemente buena. A veces pierdo la concentración en el medio juego y a veces se me escapan las jugadas en el cálculo. Ya te digo, tengo que mejorar en todo, pero eso es lo bonito del ajedrez, que puedas reconocer tus errores y focalizarte en ellos e intentar mejorarlos directamente.

Las ventajas y desventajas de ser el mejor jugador en un país pequeño y una región subdesarrollada

Creo que una de las principales desventajas es el tema geográfico. Siempre tengo que dar largos viajes para jugar en los torneos principales. Por ejemplo, mis torneos principales suelen ser en Europa, en Rusia muchas veces, en países de Europa del Este, en China muchas veces, y los viajes son muy largos, y eso a veces me trae consecuencias negativas. No me adapto al horario y no puedo estar siempre al cien por ciento físicamente en las partidas. Esa es una de las desventajas más serias.

Domínguez y Bruzón son los dos mejores jugadores cubanos, y dos de los mejores de América | foto: Cubahora

Por otro lado, sí creo que me ha traído algunos beneficios. Cuando se trata de dar una representación de cada lugar del mundo, en algún ciclo del Grand Prix o en algún torneo en específico, como uno de los primeros jugadores de Latinoamérica, a veces me han tomado en cuenta y eso ha significado una ventaja para mí.

En general, yo creo que es mayor la desventaja de estar un poco lejos del foco principal de los torneos en el mundo que está en Europa.

Sobre la Escuela Soviética de Ajedrez

Pienso que el ajedrez le debe mucho a esta escuela. Sin duda, han sido los mejores en el mundo del ajedrez por muchos años. Han creado un método de trabajo, han tenido magníficos entrenadores, magníficos jugadores, y pienso que todos hemos aprendido de ellos, no solo los cubanos, sino también los europeos.

Hoy en día en el ajedrez hay más diversidad en la élite mundial. Hace un tiempo, digamos hasta mediados de los 80, eran los soviéticos los que tenían los mejores jugadores. Después se fue diversificando un poco la élite. (…) Pero, de alguna manera, todos se han nutrido de la escuela soviética. Magníficos entrenadores, magnífica literatura, por supuesto. Y bueno, en el caso mío, en el caso de Cuba, creo que sin duda hemos aprendido mucho de la escuela soviética. Hemos estado cerca por la afinidad que tuvimos en un momento en nuestras culturas. Llegaba mucha literatura soviética de ajedrez acá. Yo, por ejemplo, tengo muchas revistas rusas, y alguna literatura que es magnífica.

Anatoly Karpov dio una exhibición de simultáneas en Cuba en 2008 | foto: cubaencuentro.com

El costo económico de mantenerse en la élite

El tema de tener un equipo de trabajo profesional, y ni siquiera un equipo de trabajo, tener un entrenador a tiempo completo que sea de alto nivel, es muy caro. Sobre todo porque los prermios que se logran en el ajedrez no son altos en comparación con cualquier otro deporte, diría yo. Eso hace difícil hasta para el número 10 del mundo, o quizá un poco más bajo, quizá el 5 o el 6, lograr tener un entrenador a tiempo completo.

Sí hay jugadores que lo han logrado, ya sea porque lo han logrado personalmente  -por ejemplo jugadores que han jugado matches por el Campeonato del Mundo: Anand, Kramnik, Kasparov en su época, Carlsen hoy en día- o por ayudas que reciben, patrocinios que reciben. Pero, en general, es difícil por el tema económico. Es costoso tener los ingresos. Hay muchos jugadores -yo incluido- que lo tenemos difícil para lograrlo como uno quisiera.

Sobre la edad en el ajedrez

Bueno, yo siempre pensé que después de los 40 años iba a ser difícil que siguiera jugando en la élite. Sin embargo, en los últimos años,  jugadores como Gelfand, como Ivanchuk, o como el propio Anand han mostrado que se puede seguir en la élite con más de 40- 45 años. Y bueno, en mi caso es algo que tendré que experimentar yo mismo, ver cómo pasa el tiempo. Pienso que pueden haber formas para quizá compensar la energía que uno pierde y algunas habilidades que son propias de la juventud con otras como la experiencia y alguna otra cualidad que uno pueda ir adquiriendo con el tiempo. Pero pienso que, en general, si uno puede mantener la actitud correcta, es decir,  que el ajedrez te apasione, que puedas dedicarle mucho tiempo, que puedas mantener vivo el deseo de seguir mejorando siempre, hay muy buenas posibilidades de mantenerse en lo más alto.

Yo me siento ahora en mi mejor momento. De hecho, creo que si me preparo bien -y es el plan que tengo-, mis mejores resultados todavía están por venir, así que en eso estoy enfrascado. Me siento perfectamente. No creo que haya perdido ni siquiera un ápice de energía, al menos no lo siento así, siento que he mejorado como jugador, y todavía tengo mucho por mejorar, y tengo las posibilidades y los medios, así que voy a luchar por eso.

Ivanchuk contra Domínguez en la última edición del Memorial Capablanca | foto: jit.cu

Las críticas cuando las cosas no salen bien

No es que sea totalmente indiferente a lo que piense la gente, pero me enfoco más en lo que piensa la gente que está muy cercana a mí: mi familia, mis amigos cercanos, mis entrenadores, la gente que trabaja conmigo. Y en ese marco, en ese círculo, nunca he tenido problemas. Siempre han estado conmigo, en los momentos malos y en los buenos. Sé que pasa esto en la vida de los deportistas, cuando la crítica a veces es injusta y es demasiado dura y pasa por alto un millón de detalles que son importantes antes de dar una opinión, pero, como te digo, no pienso ni me preocupa demasiado, más bien me enfoco en mi carrera y en seguir mejorando.

Las cosas a las que se aferra cuando los resultados no son buenos

Mi motivación, tanto en los momentos en los que mi carrera va bien en el plano de resultados deportivos como cuando va mal, es mejorar, jugar mejor al ajedrez, pulir mi juego y mi estilo, de manera que pueda hacerlo mejor que lo que hecho en toda mi vida. (…) Los momentos malos son difíciles y a veces te desaniman, pero trato de sobreponerme a eso con la idea de mejorar.

Su fama en Cuba

La verdad, no tengo muchos problemas, porque, ya te decía, la gente cercana -mi familia, mis amigos- no me suele tratar como si fuera alguien famoso ni mucho menos, sino como el mismo de siempre, el que siempre he sido -el amigo, el hermano, el hijo, el esposo-, no tanto el famoso ni mucho menos. Creo que eso siempre ha sido una ventaja para mí, porque no me gusta la figura de ser famoso ni de que la gente te trate de forma diferente.

Leinier con su hijo, Sebastián | foto: Katheryn Felipe, Cubadebate

Sus otros grandes amores, además del ajedrez

Bueno, mi familia por supuesto es algo importante en mi vida. Hace poco, hace un año y medio aproximadamente, tuve mi primer niño, y la vida me cambió un poco, para bien, por supuesto. Aunque tengo menos tiempo para estudiar, sí tengo otras alegrías y otras cosas que son irreemplazables en la vida. (…) Me gustan mucho los deportes, por supuesto. Pero yo diría que lo más importante en mi vida, incluso más allá del ajedrez, es mi fe cristiana. Es algo a lo que dedico mucho tiempo de mi vida. Diría que esas son las cosas principales.

Lo que quisiera que le dijeran a su hijo en el futuro sobre Leinier Domínguez

Bueno, sobre todo, que siempre fui alguien que siempre se esforzó mucho por lograr lo que quería, que no se dio por vencido, que trabajó, que se mantuvo trabajando siempre por lograr sus metas y objetivos. Y que fue fiel a su gente.

Sobre si le gustaría que su hijo también sea ajedrecista

Yo creo que sí, me preguntan mucho eso y la verdad es que me gustaría mucho. El ajedrez es algo que, por supuesto, tendría que gustarle, tendría que apasionarle. Lo veo en mi caso, que me apasionó mucho desde pequeño, y, a la larga, eso es lo que te trae resultados. Yo no lo contaba como trabajo, lo contaba como placer. Y si es el caso de él, sí, voy a intentar enseñarle cuando sea un poco más grande. Si veo que tiene talento, que le gusta, puedo intentar ayudarlo, porque tendría algo que no tuve yo, un profesor desde pequeño que va a tratar de enseñarle bien.

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