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Jorge Marcos Gómez: Tras los secretos de una blanquinegra pasión

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Para los amantes del ajedrez, el nombre de Jorge Marcos Gómez (2 430 ELO) no debe haber pasado inadvertido por estos días. Este joven, de tan solo 19 años, se convirtió, el pasado mes de enero, en el matancero más joven en participar en un Campeonato Nacional.

 

La increíble progresión alcanzada por este muchacho en los últimos años le ha abierto las puertas de la preselección nacional, le permite ostentar hoy el título de Maestro Internacional (MI) y ser considerado como una seria promesa del juego ciencia en este territorio.

 

“Yo entré al ajedrez casi de casualidad. En la escuela, un grupo de muchachos nos reuníamos a jugar para recrearnos. Como mi juego era un poco débil, acudí a mi padre y junto a él, profundicé un poco más. No fue hasta que acudí a la Academia Provincial a practicar, que el profesor Enrique Galup notó mis potencialidades. A partir de ese momento comenzó la práctica sistemática, con rigor académico y más seriedad. Se abandonó el juego para entrar al deporte.”

 

A partir del año 2008 comienza su andadura como atleta. En Campeonatos Nacionales Pioneriles y Juveniles ensancha su experiencia hasta que en el año 2016 se nota un singular despegue de calidad. Fue en ese momento que Jorgito protagonizó un suceso muy raro en el ámbito del juego ciencia.

 

“Fue durante mi participación en el Grupo Abierto I, del LI Torneo Internacional Capablanca in Memoriam, en mayo del pasado año, que logro mi primera norma de MI, y menos de 15 días después, en el Campeonato Panamericano Sub-20, en la ciudad colombiana de Medellín, logro la segunda”.

 

Este resultado, más allá de resultar algo inusual y muy difícil en el arte de los trebejos, demuestra a las claras el ascenso del joven yumurino. Ese año aumentó su coeficiente ELO en más de 100 puntos.

 

El pasado mes de diciembre, en el Campeonato Zonal Occidental, ocupó el segundo lugar junto a Kebel Oliva, pero el sistema de desempate lo relegó al tercer lugar, no obstante, le permitió clasificar al Campeonato Nacional gracias al performance alcanzado, resultando el matancero más joven es alcanzar un torneo de esa categoría.

 

Allí, el pasado mes de enero en la ciudad de Santa Clara, se enfrentó a monstruos como Lázaro Bruzón, Isam Ortiz y Yuri González, no obstante, su desempeño le valió el octavo lugar y su tercera norma de MI.

 

“Fue una experiencia sin igual. Un reconocimiento y un reto. Aprendí mucho al enfrentarme a jugadores establecidos, algunos con más de 2 500 puntos de ELO. Es el inicio de un largo camino en pos de alcanzar algún día el primer lugar de Cuba e integrar la nómina que represente a la Isla en una Olimpiada Mundial.”

 

No obstante, Jorge Marcos tiene otros secretos y pasiones. Su figura esbelta no concuerda con la imagen clásica de un ajedrecista y casi siempre se le ve acompañado de algunos libros.

 

“Yo inicié mi vida deportiva sobre los tatamis. Fue el judo, de la mano de mi padre, el motivo de muchos desvelos y sudores. Además, practiqué kárate y atletismo.”

 

Sin dudas, una combinación nada usual para quién actualmente entregó su destino a la constancia de los tableros.

 

“Nunca ha abandonado la preparación física que desde pequeño realizo. Me hace sentir bien. Creo que es necesario para los ajedrecistas porque son muchas horas de juego de una gran tensión psicológica y el ejercicio es liberador. Además de la misma forma que me sobrepongo al desgaste físico lo puedo lograr en una partida, lo mismo ante una jugada insospechada o un movimiento arriesgado. Ese es el concepto que manejamos mi padre y yo.”

 

Poseedor de un juego agresivo, afirma gustarle mucho la apertura de peón rey, con blancas, y plantear una Defensa Siciliana, con negras. Hoy estudia Licenciatura en Cultura Física en la Universidad de Matanzas y como a todo joven le gusta escuchar música y compartir con sus amistades. Su aspiración principal es alcanzar el título de Gran Maestro y comparte afinidad por el juego de Leinier Domínguez y el Monstruo de Bakú, Gary Kasparov.

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