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El caso Raud (I y II)

El caso Raud (II)

por Juan Sebastián Morgado
09/03/2017 – Juan Sebastián Morgado nos ofrece la segunda parte de lo que ha reconstruido con ayuda de las hemerotecas sobre aquellos convulsos tiempos en los que un puñado de ajedrecistas intentaron refugiarse en Argentina de la crudeza de una guerra que asolaría Europa. Corrieron desigual suerte. Sirva como homenaje a los ajedrecistas refugiados de hoy en día.
 

En la revista Chess, octubre de 1941 apareció una nota acerca del fallecimiento del ajedrecista estonio Ilmar Raud; 60 años después, la misma revista, en un artículo del periodista John Saunders titulado Chess in the war, revista Chess, Vol. 75 nº 8, noviembre 2010, recuerda aquél hecho de 1941, transcribiendo el texto allí publicado. Lamentablemente este texto tiene una gran cantidad de falsedades, que es mi obligación aclarar debidamente.

Antecedentes publicados en la primera parte…

Puede ver la nota de Saunders aquí 

La misma pregunta se hace Edward Winter en Chess Notes 4905:

Después de participar en la Olimpiada de 1939 Raud permaneció en la Argentina, pero menos de dos años más tarde había muerto, a la edad de 28 años. En la página 246 de la edición de agosto de 1941 de El Ajedrez Americano se informó que fue ‘víctima de una repentina dolencia, y que estuvo  internado en un sanatorio’, mientras que casi toda la primera página de CHESS de octubre de 1941 fue dedicada a un relato de sus últimos meses, bajo el título ‘Raud, el joven maestro estonio, muere de hambre’. Debajo están los detalles de su fallecimiento según lo divulgado por Chess.

Luego Winter, que es un historiador muy serio, dice que “invita a confirmar la validez o invalidez de esas afirmaciones”.

Con mucha demora de casi 80 años, pero con absoluta justicia, demostraremos que las acusaciones contra Grau fueron totalmente falsas. Este derecho a réplica tiene por objeto desmentir las informaciones mencionadas, cuya falsedad es evidente y manifiesta. El director de Chess, señor Baruch Wood tenía, lamentablemente, como única fuente de información al doctor Adolf Jakob Seitz, que era un enemigo acérrimo de Grau, y por extensión, de toda la Federación Argentina.

Ilmar Raud en el centro, con gafas

La propia revista Chess, y también British Chess Magazine, fueron informando detalladamente las alternativas de la organización del Torneo de las Naciones, y las vicisitudes que se vivieron. La designación de Buenos Aires como sede del certamen se había producido en el Congreso de Estocolmo de 1937. Fue una condición para designar a Buenos Aires como sede que la Federación Argentina se hiciera cargo de los gastos de traslado, ida y vuelta. Esto significaba una enome erogación, y los dirigentes de la FADA, con Grau a la cabeza, se entrevistaron con el presidente de la Nación y le solicitaron un subsidio, que fue aprobado por el Congreso en 1938, aprobándose para 1939 un subsidio de $ 150.000. Se calculaba el gasto total en unos $ 360.000, de manera que las autoridades de la FADA previeron la ayuda del gobierno de la ciudad de Buenos Aires y de varias provincias, además de aportes de empresas privadas, para obtener los $ 210.000 restantes. Sin embargo, fueron surgiendo una serie de dificultades que pusieron en serio peligro la realización del torneo.

A continuación transcribimos los fragmentos más destacados de esa nota, intercalando nuestras observaciones: 

Muchos de los participantes de la Olimpíada de Buenos Aires de 1939 permanecieron en Argentina por varias razones; para muchos de ellos, particularmente los jugadores polacos o judíos, era una  decisión de vida o muerte. Sin embargo, una historia narrada en la edición de Chess, octubre de 1941, demostró que la vida en América del Sur no estaba exenta de peligros…

De ninguna manera puede atribuirse a las condiciones de vida de la ciudad de Buenos Aires la desgracia acaecida a Raud. La gran mayoría de los ajedrecistas que se quedaron forzadamente en Buenos Aires fueron ayudados por sus consulados o embajadas, y aún casos como los de De Ronde y D’Donovan, menos conocidos, demostraron que era posible sobrevivir aún en condiciones de pobreza. Quizás el caso más dramático fue el del escritor polaco Witold Gombrowicz, quien soportó situaciones extremas. En el caso de Raud han tenido responsabilidades el Club Estonio de Buenos Aires y el Consulado de Estonia, que lo abandonaron y no lo contuvieron como debían; pero en ningún caso puede atribuírsele responsabilidad alguna al Círculo como institución, ni a Grau como persona. Por el contrario, ambos hicieron grandes esfuerzos por ayudar a los refugiados, y Raud no fue la excepción. Lo que sí debemos lamentar es que el Círculo haya estado muy solo en esa tarea, sin ninguna ayuda del Club Argentino, un club mucho más poderoso económicamente. 

Raud, el maestro estonio, muere de hambre. Durante el torneo de Buenos Aires, estalló la guerra… Raud se quedó junto a muchos otros maestros. Najdorf, Eliskases y Ståhlberg eran figuras mundiales, que podrían encontrar medios de subsistencia en cualquier comunidad civilizada. Pero, ¿qué sucedió con quienes no eran tan destacados? La historia del ajedrez está salpicada de historias miserables, y ahora Ilmar Raud, al morir, nos ha mostrado otra. Su juego siempre había mostrado destellos de brillantez, pero sin consistencia. Se dice que su madre le rogó a volver a casa y que uno de sus hermanos fue asesinado cuando los soviéticos anexaron Estonia. (…)

El esperado torneo de Mar del Plata dio a los muchos maestros europeos su oportunidad. El triunfo de Ståhlberg tuvo como contrapartida el fracaso de Raud: él sólo alcanzó el 14º lugar entre 18. Eso significó que a Ståhlberg le ofrecerían muchas actividades, se le dio la bienvenida como maestro en varios hogares aristocráticos; en cambio, Raud fue rechazado. No podía subsistirse solamente de jugar ajedrez en los cafés.  

Aquí Chess hace un salto en el tiempo y habla del torneo de Mar del Plata 1941. En general, estas afirmaciones son correctas: es obvio que los ajedrecistas más destacados (Najdorf, Stahlberg, Eliskases) pudieron afrontar mejor aquellos difíciles tiempos. Muchos de los visitantes comenzaron a concurrir al Café Rex, que desde 1941 fue regenteado por el polaco Paulin Frydman, quien en muchos casos incluso fue un mecenas, como en el antes mencionado caso de Gombrowicz.

Poco después, llegó el último torneo de Raud, un evento organizado por el Círcolo Argentino. Sus principales competidores fueron Frydman, que terminó primero, y Grau y Luckis que empataron para el segundo lugar. Raud lideró el torneo durante varias rondas, pero luego comenzó a retroceder. Se negó a participar en la cena ofrecida por los funcionarios del organismo organizador. En el marcador final terminó cuarto.

En este párrafo existen varias inconsistencias e inexactitudes. En primer término, no  fue este el último torneo que jugó Raud. Se jugó en el Círculo en junio/julio de 1940, y ganó Frydman 11½/13, seguido por Grau y Luckis 9; Raud 8, Winz, Czerniak y Sulik 7; Guimard 6½, etc. En El Ajedrez Americano nº 63, pág. 197, y nº 64, pág. 130, se transcriben una crónica, partidas comentadas y el cuadro final de posiciones. Nada se menciona sobre la ausencia de Raud en la cena de cierre. En Caissa nº 27,  pág 222, revista que representaba al sector “anti-Grau” principalmente en la persona de Adolf Seitz, sólo hay una muy breve nota, y en el nº 29, pág. 271, una crónica más amplia con el cuadro de posiciones. Intentando burdamente vincular el fallecimiento de Raud con la demora en los pagos de premios de los torneos del Círculo, el doctor Adolf Jakob Seitz escribió mucho tiempo después:

—Algunas veces los premios son entregados dos meses después de la rueda final; un profesional genuino se acostumbra a cobrar sus premios no más tarde que 24 horas después de haber jugado su última partida. Si el pobre Ilmar Raud aún viviera podría referirnos una interesante historia acerca de un cuarto premio ganado en el Torneo del Círculo—[1]

Es interesante y significativa la descripción que hace el maestro Leonardo Lipiniks acerca de Seitz:

Del doctor Seitz no me extraña su odio a Grau, pero además tenía bronca con otro judío: Markas Luckis. Me confió que su apellido original era Lutzky y que lo cambió para ocultar su origen. [2]

La fuente de información de Baruch Wood para su nota en Chess fue, indudablemente, el mencionado Seitz, enemigo declarado de Grau, conflicto cuyos pormenores relaté en Luces y Sombras del Ajedrez Argentino, tomo 1, pág. … El siguiente párrafo roza la calumnia; veamos:

Las condiciones en el mundo de ajedrez de Sudamérica son extraordinarias. Grau ha logrado una posición de extraordinario poder e influencia y es virtualmente dictador del ajedrez argentino.  

Esta afirmación es, además de inexacta, calumniosa. Ignora que en junio de 1939 el Torneo de las Naciones fue cancelado debido a la negación del pago del subsidio –aprobado por el Congreso de la Nación en 1938–, por parte de un funcionario del Ministerio de Educación, doctor Coll. ¡Claro que esto no fue nada extraordinario, sino penoso! Merced al extenuante esfuerzo de Grau, De Muro y otras pocas personas, se organizó una gigantesca colecta nacional para procurar fondos que compensaran la pérdida. Grau inició una agotador viaje por todo el país, ofreciendo simultáneas en las que se cobraba un módico arancel, que después formó parte de un fondo. Es así que el Torneo de las Naciones “resucitó”, fijándose nueva fecha de comienzo en agosto de 1939. Estos dos meses de dilaciones causaron la pérdida de 15 equipos: se habían inscripto 42, y finalmente participaron solamente 27. A causa de esta extenuante gira, Grau llegó agotado y jugó las partidas en bajo nivel. ¡Grau no fue un “dictador”, sino un factótum! ¡Luchó contra los poderes fácticos y logró derrotarlos! ¡El Torneo de las Naciones sólo pudo realizarse gracias a Grau!

Se afirma de manera auténtica que sus actividades de organización de ajedrez le han compensado (a Grau) por lo menos £ 5.000 en dos años.  

Grau fue un auténtico “self made man”, que sólo terminó la escuela primaria: todo lo aprendió trabajando y esforzándose. Su familia era de clase media típica, con su padre como sostenedor del hogar –trabajaba en la Casa de la Moneda–, y su madre como ama de casa. Era una persona híper-activa, que llegó a tener varios trabajos simultáneos: columnista en La Nación, en Leoplán, en la revista del Automóvil Club Argentino –escribía notas sobre automovilismo–, profesor en Ríver Plate, “alma mater” del Círculo, editor de la revista El Ajedrez Americano, autor de su Tratado General de Ajedrez –que ya lleva siete décadas de ediciones–. Además, ¡jugaba bastante bien al ajedrez, como lo pudo comprobar Euwe! Tenía, sin duda, una fuente variada de ingresos económicos. Nunca tuvo coche: para trasladarse se manejaba con trole-buses, subterráneos y colectivos. La cifra de “5.000 libras en dos años” es producto de la imaginación o de la mala intención del autor de la nota. No tiene ninguna fuente que certifique esos datos: es una simple calumnia. 

Sin embargo, torneo tras torneo se realiza de la manera más desordenada e insatisfactoria. Las fechas y lugares se alteran al azar. Incluso en Mar del Plata, el alojamiento de los maestros fue muy insatisfactorio y el bono por punto, originalmente anunciado como diez pesos, finalmente resultó ser sólo ocho. A veces no se paga ningún premio-dinero hasta semanas después del torneo.

Esto es subjetivo; quizás las condiciones ofrecidas a los ajedrecistas fueran inferiores a las de los torneos europeos, pero en Argentina eran muy aceptables. Debe decirse que esta época fue fundacional, y permitió ir alcanzando de a poco un status más profesional del ajedrez argentino, especialmente en Mar del Plata.

A pesar de que el torneo del Círculo, que Grau organizó, finalizó en abril, la distribución de los premios no tuvo lugar hasta el 29 de junio. Una llamada telefónica personal de Luckis a Palau, la mano derecha de Grau, logró esto.

Volvemos otra vez para atrás. Otra información incorrecta, ¿intencionada? Este torneo se jugó entre el 15 de junio y el 2 de agosto de 1940.  

El premio de Raud era sólo de unos pocos chelines. A las diez de la mañana del 29 de junio, dejó a su pobre inquilinato para no volver.

¡Aquí salta otra vez sin escalas hasta el año 1941, y menciona la fecha en que Raud fallece!  Pero es muy simple reconstruir cronológicamente los hechos. Antes, entre el 16 de marzo y el 1º de abril de 1941 se había jugado el enorme Torneo de Mar del Plata, con 18 participantes. Aquí gana Ståhlberg con 13/17, seguido por Najdorf 12½; Raud finalizó 14º con 6½ puntos. ¡Aquí sí puede haber cobrado Raud solamente unos pocos chelines! De acuerdo a lo informado por todos los diarios de la época, los premios fueron pagados durante la ceremonia de clausura, el 2 de abril. No hubo ninguna demora.

Fue dos veces campeón de Estonia (1934 y 1938/1939) y colaboró en el bronce de su país en la Olimpiada de Buenos Aires de 1939, 

Posteriormente, el 19 de mayo de 1941 comenzó el Torneo de la Sociedad Hebraica, que finalizó el 21 de junio. Como bien observó Eduardo Bauzá Mercere, ¡este gran certamen fue organizado por Pilnik, y no por Grau! Además de Raud, participaron, entre otros, los refugiados Movsa Feigins, Viktor Winz, Franciszek Ksawery Sulik, Meyer Rauch, Herman Pilnik, Paulin Frydman, Miguel Czerniak, Gideon Ståhlberg, Zelman Kleinstein.[3] Venció el polaco Paulin Frydman con 12½/15, seguido a media unidad por el sueco Gideon Ståhlberg. Raud finalizó 11º/12º con 5½ puntos. Precisamente el programa del torneo ya establecía que los premios se entregarían durante una cena el 29 de junio… ¡Tampoco hubo, pues, ninguna demora! Veamos la crónica de La Prensa:

En los salones de la Sociedad Hebraica Argentina, Callao 348, se realizará esta noche a las 21.30 el acto de entrega de los premios correspondientes el reciente torneo internacional. Integran la lista de los premiados Paulin Frydman, ganador –quien no estará presente pues se encuentra en viaje al Brasil, donde jugará el torneo de San Pablo–, Gideon Ståhlberg, Herman Pilnik, Movsa Feigins, Miguel Czerniak, Francisco Sulik, Juan Iliesco y Jacobo Bolbochán. A parte las autoridades de la SHA han instituido un premio especial para la partida más brillante, que será adjudicado cuando se conozca el dictamen de la comisión designada al efecto, integrada por los señores Roberto Grau, Luis Palau y Paulino Alles Monasterio.[4]

Finalmente, el editor de Chess describe la horrible muerte de Raud, pero nuevamente sin brindar sus fuentes.

Fue encontrado vagando por las calles y fue arrestado por la policía. Se dice que hubo una pelea, y los visitantes posteriormente observaron pruebas evidentes de golpes. Pasó una noche amargamente fría en el patio de la policía, y al día siguiente fue enviado a un manicomio, donde murió a las 2am, el 13 de julio de 1941, a la temprana edad de 27 años. Muerte, debilidad general y fiebre tifoidea, pero el veredicto general es: ¡hambre! Su cuerpo fue incinerado, y las cenizas han sido enviadas por el consulado estonio a Europa. Dentro de la tristeza del mundo de hoy, ésta es una historia sumamente desgraciada.

Sólo podemos agregar que ni en los diarios ni en las revistas de la época se han ofrecido algunos de esos datos, por ejemplo, “fiebre tifoidea”. Reproducimos más abajo las principales crónicas necrológicas de Raud:

El 13 de julio falleció miserablemente en la ciudad de Buenos Aires Ilmar Raud, el maestro estonio que había permanecido en nuestro país desde la finalización del Torneo de las Naciones en 1939. Ajedrecista muy joven aún, gran conocedor de finales, tuvo en esta capital escasa actuación debido a la depresión moral causada por la trágica situación de su país natal, donde residen sus familiares. En el reciente torneo de la Sociedad Hebraica finalizó en el puesto 11º, debido a su precario estado de salud. En el párrafo final de su crónica del torneo de la Sociedad Hebraica, Jakob Adolf Seitz escribe:

—Es el deseo de todos que muy pronto se inicie otro torneo, en memoria de Ilmar Raud, de quien tienen aficionados y maestros el recuerdo de su inigualada modestia—[5]

El maestro estoniano Ilmar Raud falleció ayer en esta capital, víctima de una dolencia repentina que motivó hace pocos días su internación en una casa de salud. Llegó Raud a nuestra capital en 1939 como integrante del fuerte equipo de Estonia, capitaneado por Paul Keres. Su actuación en el Torneo de las Naciones fue lucida y contribuyó eficazmente a la buena colocación que en definitiva correspondió a su país. Terminado el gran certamen, decidió quedarse en Buenos Aires, a pesar de que todos sus compañeros de equipo prefirieron regresar a su patria. Aquí intervino en varios torneos, y en todos ellos se comportó bien, conquistando la simpatía de los aficionados. Conocía un extraordinario número de finales, y siempre que se le solicitaba se encontraba dispuesto para exponer sus conocimientos con una agradable modestia. Su desaparición, conocida anoche en los centros de ajedrez, ha causado un sentimiento general de pesar. Sus restos serán inhumados hoy a las 14 en el Cementerio del Oeste.[6]

Luego de una corta enfermedad, falleció ayer en esta capital el maestro estonio Ilmar Raud, que permanecía en nuestro país desde la terminación del Torneo de las Naciones. La noticia ha repercutido dolorosamente en el ambiente ajedrecista de la capital, donde había actuado en varios torneos internacionales. En todos ellos se deslizó con su singular suavidad de maneras, y conquistó simpatías por su admirable conducta y rara discreción. Segundo tablero del equipo de Estonia, era un ajedrecista erudito y de gran capacidad, a pesar de su gran juventud y escasa experiencia en ambientes ajenos a su país. El drama que significó la imposibilidad de regresar a su tierra natal agravó sin duda sus males, y ha sido factor decisivo en el penoso desenlace que comentamos. En la noche de ayer grupos de compatriotas y de ajedrecistas se allegaron a la casa donde se realizó el velatorio, y entre ellos algunas delegaciones de entidades de la capital que practican ajedrez. La inhumación de sus restos se realizará hoy a las 16 en el Cementerio del Oeste.[7]  

Fueron cremados los restos del ajedrecista estoniano Ilmar Raud. La noticia de su fallecimiento, como consecuencia de una breve enfermedad que motivó su internación, se supo anteayer en todos los centros ajedrecísticos. El extinto vino al país como segundo tablero del equipo de Estonia, actuando junto con Paul Keres. Representó a su país en los torneos de las naciones de Varsovia 1935, Munich 1936, Estocolmo 1937 y Buenos Aires 1939. Su notable saber ajedrecístico le había dado una bien ganada fama en todo el mundo. Salió de su país sin haber terminado sus estudios de química, pero resolvió no volver al complicarse la situación internacional. La muerte lo sorprende cuando apenas contaba con 27 años. Desfilaron ante su féretro compatriotas y ajedrecistas.[8]

La Prensa, 14 de julio de 1941

La Nación, 14 de julio de 1941 [9]

Las fotografías de Ilmar Raud son cortesía de Toomas Valgmae (http://www.eestimale.ee/raud2015/iraua-elulugu

 


[1] Este torneo es de 1940; aunque Raud haya cobrado el premio con alguna demora, no puede asociarse con su muerte, que fue un año después. [II Torneo Internacional en memoria de Roberto Grau, Carlos Skalicka, Buenos Aires, 1958. Caissa n­º 38, pág. 133. Nota firmada por el doctor J. A. Seitz (1898-1970)]

[2] Testimonio de Leonardo Lipiniks al autor, 29 de agosto de 2006.

[3] Noticias Gráficas, 19 de mayo de 1941.

[4]  La Prensa, 29 de junio de 1941.

[5] Resumen de lo publicado en El Ajedrez Americano  2ª época nº  75 pág. 247. Enroque nº 4, pág. 50, nº 7, pág. 90 y nº 30/1, pág. 171. Caissa nº 38, pág. 144.

[6] La Prensa, 14 de julio de 1941.

[7] Roberto Grau, La Nación, 14 de julio de 1941.

[8] El Mundo, 19 de julio de 1941.

[9] Christian Sánchez, Web Rosario.

El caso Raud (I)

 
por Juan Sebastián Morgado
06/03/2017 – En la revista Chess, de octubre de 1941 apareció una nota acerca del fallecimiento del ajedrecista estonio Ilamado Raud; 60 años después, la misma revista, en un artículo del periodista John Saunders titulado “Chess in the war” (noviembre 2010), recuerda aquél hecho, transcribiendo el texto entonces publicado. Juan Sebastián Morgado investigó el caso y arroja luz sobre lo sucedido.

La verdad sobre la muerte de Raud en 1941

Primera parte

En la revista Chess, octubre de 1941 apareció una nota acerca del fallecimiento del ajedrecista estonio Ilmar Raud; 60 años después, la misma revista, en un artículo del periodista John Saunders titulado Chess in the war, revista Chess, Vol. 75 nº 8, noviembre 2010, recuerda aquél hecho de 1941, transcribiendo el texto allí publicado. Comenzaré por detallar el estado de cosas en el que se desarrollaron los acontecimientos relativos al Torneo de las Naciones de 1939, y el posterior fallecimiento de Raud. 

Para situar al lector en el debido contexto, citaremos algunas crónicas de los diarios argentinos por orden cronológico, para que se comprenda mejor el desarrollo de los acontecimientos, que fueron dramáticos.

La ciudad de Buenos Aires adhiere al Torneo de las Naciones

Notable es la actividad que despliega la FADA con motivo del Torneo de las Naciones. Ha debido aumentar el número de sus empleados y ha aprobado un plan magnífico para llevar a buen término la campaña destinada a conseguir los fondos que se necesitan para que el torneo no sufra tropiezos. Entre tanto, se ha logrado la media palabra necesaria del Intendente Municipal, doctor Arturo Goyeneche, que tendrá así la misión de dar la bienvenida en nombre de la ciudad a los protagonistas del gran Congreso, que se realizará entre el 20 de julio, y el 13 de agosto próximos. [Roberto Grau, Leoplán, 1º de marzo de 1939]

26 de abril: ¡la bomba! No se hace el Torneo de las Naciones

Por falta de fondos no se realizará el Torneo de las Naciones. Tendrá el fracaso una repercusión muy desfavorable. El Torneo de las Naciones corre serio riesgo de fracasar. Razones de índole económica han venido a entorpecer su realización; más aún, a poner a la FADA en la afligente situación de comunicar a la FIDE y a las asociaciones, que en número de 40 se aprestaban a concurrir, la imposibilidad de que se juegue en Buenos Aires el magno torneo. En una extensa comunicación, la FADA detalla los trámites efectuados para lograr el consentimiento de la FIDE, gestión que llegó a verse coronada por el buen éxito debido al empeño puesto por lopos delegados que concurrieron al Congreso de 1937, al cual llevaron la palabra formal del entonces presidente Agustín P. Justo, en el sentido de que contaría nuestra federación con la ayuda del gobierno para su organización. Así ocurrió, en verdad, pues en el presupuesto de gastos del año anterior fue incluida una partida de $ 150.000 destinada a contribuir a sufragar una parte de los gastos, que ascienden a $ 360.000 que demandará la organización del certamen. El saldo restante de $ 210.000 debía ser logrado por la FADA. [La Prensa, 27 de abril de 1939]

Un papelón incalificable

La República Argentina está a punto de incurrir en un papelón internacional incalificable. Es cierto que quien hará el mal papel será la FADA, pero, en el exterior, recaerá sobre el país entero. Se volverá a decir, esta vez con razón, que seguimos siendo sauvages. (…) Si no ocurre algún acontecimiento imprevisto, esta noche a las 22 realizará una reunión extraordinaria la FADA para comunicar a 40 países del orbe que no podrá realizarse en Buenos Aires el Torneo de las Naciones, y que cancela sus invitaciones. Hasta aquí los hechos. Queremos creer que ese acontecimiento extraordinario e imprevisto se produzca antes de las 22. De lo contrario, nuestro país será el blanco de la censura, cuando no de la befa de 40 naciones. El papelón internacional sería tan lamentable que no es posible que se lo deje prosperar. [Amílcar Celaya, Noticias Gráficas, 27 de abril de 1939] 

Dramático llamado de Grau

Una vez más un asunto de extraordinaria actualidad nos obliga a dedicar todo el espacio de la sección a un solo tema. El Torneo de las Naciones es el máximo acontecimiento del ajedrez argentino, y es el máximo acontecimiento también del ajedrez de todas las épocas. La FADA ha resuelto llevarlo a cabo con el auxilio de todas las fuerzas vivas del país, y sólo ha necesitado postergarlo hasta el 23 de agosto próximo, para poder cumplir el plan que esboza, en la nota que insertamos, nuestro colaborador Roberto Grau, que además de estar al frente de la campaña pro-recursos, es el director técnico del equipo que deberá representarnos en el citado torneo.

La FADA confía, para hacerle frente, en la reflexión de los hombres de gobierno y en la adhesión de todo el país. Pocas veces, o quizá ninguna, la federación deportiva de un país se ha visto frente a un problema tan grave como el del Torneo de las Naciones. Tres meses antes de la iniciación de la prueba, cuando más tupida era la red de compromisos de la FADA, teníamos la seguridad que inspiraba el subsidio acordado por Ley en el presupuesto de 1938. Se habían concertado viajes, y comprometieron sus recursos hasta los directores. [Roberto Grau, Leoplán, 21 de junio de 1939]

La Federación Británica pide explicaciones

En la reunión efectuada por el consejo directivo de la Federación Británica se informó que hasta el presente no se había recibido en la entidad ninguna comunicación categórica con respecto a las disposiciones últimas que habrían sido adoptadas por la FADA en lo que se refiere a la organización del Torneo de las Naciones. Dada la incertidumbre, se resolvió telegrafiar a la FADA para solicitar el envío de informaciones precisas. El cable de la Federación Británica es para aclarar la situación, ya que la falta de decisión le ha acarreado dificultades. Ha tenido que resolver que el campeonato británico tenga lugar en Londres en setiembre, y no en Bournemouth, para que así los jugadores puedan participar en el mismo a su regreso de Buenos Aires. [La Nación, 24 de mayo de 1939]

Para que lo ganen sus muchachos, el pueblo argentino hará el Torneo de las Naciones

¡Hay que seguir la partida! Alguna vez habrá que escribir la historia del desarrollo adquirido por la cultura física y los deportes en el país. Será necesario hacerlo, quizá, prontamente, como un acto de estricta justicia a todos aquellos que comenzaron a fundar clubs, organizar federaciones, torneos y campeonatos, poniendo en el esfuerzo el cariño entrañable por lo que era hijo de sus afanes. La FADA emprende la cruzada enorme de reunir, en todo el país, $ 400.000. Lo hace porque quienes dirigen la institución y actúan en todos los clubs de ajedrez saben que han de encontrar, hasta en el club más humilde de la República, el apoyo inmediato, aunque sea de la cuota que ha de reunirse con moneditas. Porque así, con moneditas, se formaron las grandes instituciones, y ese comienzo tuvieron las iniciativas más generosas y más bellas. Los grandes clubs deportivos, los menos pudientes, los pequeñísimos de los barrios o de los pueblos de la campaña, han de sentirse solidarios con nosotros en esta emergencia, para dar prueba una vez más de los propósitos que animan a quienes emprendemos la cruzada bella sin otro objetivo que el de cumplir con un ideal que tantas veces es duro y difícil, pero que siempre colma el espíritu de satisfacciones hondas.

De los 6000 clubes que hay en todo el país, a los que nos dirigimos, ni uno solo dejará de responder a nuestro pedido. Es que en todas partes se sabe que el equipo argentino salió 3º en el último mundial y puede ser el campeón aquí. Y nadie querrá dejar de ayudarnos para que luchemos por ese triunfo, porque es y fue siempre generosa la labor de todos los hombres del deporte. Nuestras dificultades habrán servido para poner en evidencia una solidaridad magnífica, que será a la vez la prueba de un espíritu que hará honor a todos los clubs. [A. De Muro, Crítica, 2 de junio de 1939]

Roberto Grau: tengo algo que decir

Es una fuerza ineludible la que me impulsa a alzar mi voz a favor del Torneo de las Naciones. No quiero que esto se interprete como una forma más de las muchas en que se manifiesta la humana vanidad. No me alienta otro propósito que el de contribuir, en mi medida, a que se cumpla la palabra empeñada ante 42 países. Simple y grande es el propósito que me inspira. Tiene la sencillez de las cosas grandes, y la grandeza de las cosas sencillas. Es preciso que se realice el Torneo de las Naciones, porque no puede ser de otra manera. [Roberto Grau, Crítica, 2 de junio de 1939]

El Torneo de las Naciones comenzará el 23 de agosto

Por circunstancias que la FADA ya ha hecho conocer, fue necesario modificar la fecha de iniciación del Torneo de las Naciones. Como se recordará, éste debía efectuarse el mes próximo, pero las dificultades surgidas obligaron a la entidad a postergar su realización hasta el 23 de agosto, finalizando el 19 de setiembre. [La Nación, 4 de junio de 1939]

El resurgimiento del Torneo de las Naciones

La FADA se ha visto ante un serio problema. Invocando razones de economía, el Gobierno Nacional resolvió suspender la entrega de los fondos correspondientes al subsidio de $ 150.000 acordado por ley de presupuesto de 1938, lo que creó una situación desesperada a la Federación. Como es natural, esta entidad no ha cejado en su empeño de conseguir los $ 120.000 que aún debe recibir, pues entiende que legalmente le corresponden. Pero fue tan imprevista la actitud oficial, que la primera medida de la FADA fue suspender el torneo para siempre. Mas los 15 días que mediaron entre la resolución del Consejo Federal y la Asamblea Extraordinaria permitieron pulsar el estado de la opinión pública y advertir que la masa anónima del país no iba a aceptar en silencio que se colocara en situación tan poco airada el prestigio nacional ante los 42 países adheridos a la prueba. El error oficial debía ser subsanado, y ante la certeza de que es posible lograr con el aporte privado gran parte de lo que el gobierno negó, la FADA decidió hacer el torneo a todo trance.

Para llevar a cabo tan atrevida iniciativa, que significa conseguir $ 360.000 por medio del aporte de todas las fuerza vivas de la Nación, se cuenta con una organización extraordinaria que muestra con qué minuciosidad había preparado la FADA la campaña para conseguir fondos. Dicha campaña está en estos momentos en su período de mayor intensidad, y es necesario que todos los ajedrecistas del país, y quienes no lo son, se conviertan en otros tantos propagandistas de la FADA y del Torneo de las Naciones. Éste deberá llevarse a cabo con el aporte de todos, y cada jugador debe ser, en su localidad, el nervio animador de las comisiones de honor que se constituyan. La FADA hará, asimismo, un censo nacional de ajedrecistas, y para facilitar la tarea ha invitado a todos los aficionados del interior a que le envíen la nómina de aficionados, buenos o malos, que actúan en la localidad en que ellos habitan, para poder transformar, de esta suerte, a cada ajedrecista en un soldado de la cruzada pro-torneo de las Naciones. La Argentina tiene un compromiso de honor, y los ajedrecistas pueden colaborar con su trabajo personal a la cristalización de este anhelo común para que la próxima disputa mundial de la Copa Hamilton Russell tenga el más grande éxito. [Roberto Grau, Leoplán, 7 de junio de 1939]

Numerosas colaboraciones

Se formó en La Plata la comisión de honor, designada por la FADA para cooperar con los trabajos de organización del Torneo de las Naciones. Fueron elegidas las siguientes autoridades: doctor Washington Ocampo, presidente; Uberto Vignart y Luis G. Herrera, vicepresidentes; Carlos Ballvé y Carlos Molteni, secretarios; José Catoggio, tesorero; Luis Betti, protesorero. Todos los presentes manifestaron su propósito de llevar a la práctica la iniciativa, para lo cual se dispondrá de lo concerniente a la propaganda que se realizará en esta ciudad. Asimismo, la FADA se ha dirigido por nota al intendente, solicitándole la contribución pecuniaria de la Municipalidad platense. Ya contribuyeron la Cía Argentina de Electricidad con $ 400, Club Gimnasia y Esgrima $ 200, Club Estudiantes $ 200, presidencia de la Cámara de Diputados $ 300, presidencia de la Cámara de Senadores $ 100, Cía de Ahorro y Capitalización $ 250, presidencia de la Universidad de La Plata $ 100, Cía de Tranvías La Nacional $ 100, Círculo de Oficiales de Mar $ 50, en total $ 1700. Se esperan otras contribuciones prometidas. [Roberto Grau, La Nación, 8 de junio y 4 de julio de 1939]

Multitud de exibiciones

Partidas simultáneas se harán en distintos jugares. Estarán a cargo de los más destacados maestros argentinos. Se ha dispuesto que cada aficionado que desee intervenir en estas partidas, abone una modesta suma. Las primeras partidas se harán con el siguiente cronograma: hoy Carlos Guimard en el Club Estudiantil Porteño; mañana Luis Palau y Enrique Falcón en San Justo, y Luis Piazzini en Villa Ballester; el miércoles Roberto Grau en el Círculo; el día 17 Carlos Guimard en San Martín, y Roberto Grau en la confitería de Pellegrini y Cangallo; el 24, Carlos Guimard en el Club Español, y Roberto Grau en Santos Lugares; el 1º de octubre, Grau en el Club Dirección de Alumbrado; el 8, Roberto Grau en el Centro Tolosano. Asimismo, en Lobos, don Emilio Rolán proyecta un torneo con el propósito de allegar fondos a la FADA. [Roberto Grau, La Nación, 10 de junio de 1939] 

Gran apoyo de Mar del Plata el Torneo de las Naciones

Mañana quedará constituida la comisión de honor que secundará en su labor a la junta ejecutiva del Torneo de las Naciones. Presidirá esta comisión el intendente municipal, don José Camusso, y estará integrada por los presidentes de la mayor parte de las instituciones y centros locales, autoridades, gerentes de entidades bancarias, directores de las publicaciones de la ciudad, corresponsales de los diarios metropolitanos, y caracterizados vecinos. Actuará de vicepresidente 1º el jefe de la base naval, capitán de fragata Fidel Anadón[1]; vice 2º, el presidente de la Asociación de Propaganda y Fomento, don José Bañuelos; secretario, el presidente del Club Náutico, don Rufino Inda; tesorero, el gerente del Banco Nación, don José M. Fernández Lan; además, figuran 30 vocales. El Consejo Deliberante votó ya una partida para el torneo, y el Club Náutico y otras instituciones contribuirán con estimables aportes. [Roberto Grau, La Nación, 22 de junio de 1939] 

Diarios La Mañana y Nueva Provincia, 24 de octubre de 1939

Se confirma la fecha de iniciación

El comité ejecutivo de la FADA se ha dirigido por vía aérea y por cable a las distintas federaciones, comunicándoles que la fecha de iniciación del 23 de agosto, ya comunicada, no sufrirá alteración alguna. Al mismo tiempo se les informa que ya están reservados los pasajes, y que próximamente se enviarán nuevas instrucciones con respecto a los puertos de embarque. Las adhesiones r y las contribuciones que comienzan a enviar las comisiones honorarias, los clubs y los particulares, han renovado el optimismo de la institución. Existe también la impresión de que el poder ejecutivo hará efectiva la entrega de la suma restante del subsidio. [Roberto Grau, La Nación, 24 de junio de 1939] 

Largo y agotador Viaje de Grau para recaudar fondos

El 14 de julio El Gráfico publica una foto de Grau, con el siguiente epígrafe:

—Roberto Gabriel Grau, nuestro campeón de ajedrez, está trabajando arduamente para que se verifique el Torneo de las Naciones. A los efectos de reunir fondos para esa patriótica empresa, en estos días iniciará un viaje a Jujuy en avión, y luego vendrá jugando partidas simultáneas y organizando comisiones en distintos pueblos y ciudades hasta llegar a la Ciudad de Buenos Aires. Todo el producto de sus partidas pasará al fondo destinado a solventar las necesidades del gran torneo— [2] [A. Celaya, El Gráfico 1044, 14 de julio de 1939. El Ajedrez Americano 2ª nº 51]

Una extensa gira, cuya duración ha sido estimada en diez días, emprendió ayer don Roberto Grau. El propósito del viaje responde al interés existente de activar toda labor relacionada con el Torneo de las Naciones. Grau  partió por la noche rumbo a Paraná: en esa ciudad se entrevistará con numerosas autoridades, y hará una exhibición de partidas simultáneas. Actuará luego en Santa Fe, donde participará de otra simultánea y coordinará con los miembros de la comisión de honor el plan a seguir a favor del torneo. El miércoles y jueves estará en Esperanza, luego irá a San Francisco, para llegar a Córdoba el sábado. Posteriormente viajará hasta Tucumán y Salta, emprendiendo el regreso en avión a Buenos Aires el 26 del actual. [La Nación, 17 de julio de 1939] 

Colecta pública en la ciudad de Buenos Aires

El gobierno de la Nación ha concedido a la FADA la autorización correspondiente para realizar una colecta pública en favor del Torneo de las Naciones: comenzará el 15 y finalizará el 25 de este mes. Se realizará en las principales calles de la ciudad. Un desinteresado grupo de señoritas solicitará la adhesión del público provistas de alcancías. [La Prensa, 15 de julio de 1939] 

Una promisoria iniciación alcanzó la colecta popular organizada por la FADA como contribución  al Torneo de las Naciones. Un grupo de señoritas recorrió varias calles céntricas de la capital, y se trasladó anteayer al estadio del Club Independiente, donde se midieron los equipos del fútbol local y Newell’s Old Boys. La colecta proseguirá hasta el 25 del actual. [La Nación, 18 de julio de 1939] 

Pompa y protocolo en la inauguración del Torneo de las  Naciones

El Torneo de las Naciones se inaugura hoy en el Teatro Politeama. La más grande justa del ajedrez por equipos que se haya celebrado hasta la fecha, tendrá lugar en nuestra capital. Es un torneo de especial significado para el mundo, porque es la primera ocasión que sale de Europa para realizarse a tantos miles de millas de distancia, para llegar a un continente nuevo donde viene a dejar una semilla que asegure el futuro. El Torneo de las Naciones tiene importancia como manifestación de cultura intelectual, que resulta poco menos que innecesario destacar el interés y la resonancia mundial que despierta su realización. Pero no atrae sólo por el alto grado de progreso que su realización significa, sino también por todas aquellas altas cualidades que distinguen al juego de ajedrez. En efecto, la misma historia del certamen lo dice con toda claridad, y mejor aún la reglamentación, que no hace distingos entre aficionados y profesionales. Todos concurren a él aunque no hay pagas ni premios en efectivo de ningún orden. Se juega con todo desinterés y por el honor de representar a su país. El acto inaugural, que se realizará hoy a las 19 en el Teatro Politeama, se desarrollará en esta forma: [Roberto Grau, La Nación, 23 de agosto de 1939]

Comienza el Torneo de las Naciones en el Politeama, y se avecina la guerra

El 24 de agosto el ajedrez tenía su escenario grande. Comenzaba en el Teatro Politeama el Torneo de las Naciones, con la participación de 27 equipos de países, y 20 damas que participarían en el Campeonato Mundial Femenino Individual. 

Ese mismo día, en presencia de Stalin, los ministros alemán y soviético, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov, firmaron el pacto que establecía una serie de cláusulas de no agresión mutua y el reparto de facto de las respectivas “zonas de interés”. En el caso de Polonia, ello implicó la partición del país de acuerdo a la línea divisoria de los ríos Narev, Vístula y San. La consecuencia inmediata desde el Tercer Reich fue, seis días después, la invasión de Polonia. Dos semanas más tarde, el 17 de septiembre de aquel año, y también conforme a la colaboración acordada entre Hitler y Stalin, los territorios orientales de Polonia fueron invadidos y anexionados por la URSS.

Los estonios

Llegan 100 ajedrecistas en el vapor Piriápolis. Entre ellos estaba el equipo estonio, formado por Keres, Raud, Schmidt, Friedemann y Turn. Luego de estallar la Segunda Guerra Mundial, se produjo al finalizar el certamen un desbande general de los jugadores, que decidieron acerca de sus vidas de maneras muy diferentes. Todos los integrantes del equipo estonio decidieron volver a Europa, excepto Ilmar Raud, quien, junto a otros jugadores extranjeros, fue ayudado principalmente por el Círculo de Ajedrez, Grau y De Muro. Raud participó en tres torneos, cuya secuencia fue así:

Paulin Frydman 1º en el Torneo Mayor del Círculo (III Torneo Internacional)

Se jugó entre el 15 de junio y el 2 de agosto de 1940. Ganó Paulin Frydman, con 11½/13, cediendo sólo tres empates. Luego siguieron Roberto Gabriel Grau y Marcos Luckis 9; Ilmar Raud 8; Miguel Czerniak, Víctor Winz y Franciszek Sulik 7; Carlos Enrique Guimard 6½; José Gerschman 5½; Guillermo Puiggrós, Luis Palau y Francisco Benko 5; Joaquín Ojeda 3; Christian De Ronde 2½.

La Nación, 28 de junio de 1940

Ståhlberg, delante de Najdorf; Mar del Plata, 15 al 31 de marzo de 1941

Obtuvo el 1º lugar Gideon Ståhlberg, con 13/17, Najdorf 12½, Erich Eliskases 11½; Ludwig Engels y Paulin Frydman 11; Miguel Czerniak, Movsa Feigins  y Carlos Guimard 9½; Julio Bolbochán 9; Paul Michel, Francisco Sulik y Juan Vinuesa 8; Jacobo Bolbochán 7½; Ilmar Raud 6½; etc. Durante el certamen, Pilnik gestionó jugadores para el torneo que organizaría la Sociedad Hebraica.

La Nación, 24 de marzo de 1941

Torneo Magistral de la Sociedad Hebraica Argentina, 19 de mayo al 20 de junio.

Participaron 16 ajedrecistas, venciendo el polaco Paulin Frydman con 12½/15, luego quedaron Gideon Ståhlberg 12; Herman Pilnik 11½; Movsa Feigins 11; Miguel Czerniak y Francizsek Sulik 9; Juan Iliesco 8; Jacobo Bolbochán 7½; Luis Marini y Viktor Winz 6; Guillermo Puiggrós e Ilmar Raud 5½; Meir Rauch 5; José Gerschman 4½; Zelman Kleinstein 4 y Francisco Benko 3.

Noticias Gráficas, 19 de mayo de 1941

Las partidas de Ilmar Raud entre 1939 y 1941

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