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Las memorias de Olga Chagodayev

 

Las memorias de Olga Chagodayev (Esposa de Capablanca):

Olga Chagodayev.
Foto Cortesía: Arqto. Roberto Pagura

“Hacía un día caluroso al final del verano, cuando llegamos a Londres. Capablanca estaba a punto de viajar a Nottingham para participar en un importantísimo torneo y conversamos sobre la cuestión, si le debería o no acompañar.

Él contestó: ‘Te encontrarás allí totalmente sola. Nada más que ajedrez, que tú no entiendes. Además no podré prestarte la atención que mereces y es probable que me sienta fácilmente irritable – allí solo habrán jugadores de ajedrez.’

Pensé, ¿cómo voy a estar sola entre ajedrecistas, que significan la mayor parte de su vida

¡Sola, si él estará allí!

Entonces le dije: ‘Lo que tú piensas, es siempre lo mejor.’ Así decidimos, que él iría solo al torneo. De repente me acordé de un proverbio francés:

“Partir c’est toujours un peu mourir.”

Sí, sí, también por unos pocos días.

Quizás intuía ya en mi subconsciente, que nuestro tiempo tocaba a su fin. Hablamos pocas veces sobre el ajedrez. Capablanca casi nunca discutía con nadie sobre sus próximos pasos, pero el día de su despedida, me atreví a comentarle: ‘Seguramente ganarás el torneo.’

Capa replicó: ‘¿Uno de tus presentimientos?’ Su voz sonaba ligeramente irónica, pero sus ojos decían lo contrario.

Cuando Capa me dejó, me sentí completamente sola. Encontrarme separada de él en una ciudad foránea, fue más lo terrible que pasó por mi imaginación.

© picture-alliance / akg-images

Leía la prensa cada día y la mención de su nombre lo sentía como algo nuevo y al mismo tiempo lejano. Ahora pensé, que pertenece a todo el mundo, abierto para debates, conversaciones, entrevistas y suposiciones, mientas mi corazón se quedaba identificado con cada letra de los artículos que leía.

Se mantuvo eficiente, pero no brillante, como era de esperar. Nuestro ministro P.F. dijo: ‘¿Porqué no se ha entrenado? Podría haberse preparado mejor a la vista de un torneo de esta importancia.’ Le contesté: ‘Nunca se entrena. ¡No lo necesita!

¡Todo lo que le hace falta es sentirse bien consigo mismo!’

Durante aquellos días tan aburridos de espera y mi estancia en el Garden-Club,

rodeada de mujeres literarias, que no me interesaban para nada por no desear ampliar mi círculo de amistades, ocurrió casi un milagro. Recibí una carta de Capa, en la cual me pedía que fuera sin demora alguna.

Se encontraba solo sin mi presencia y sospeché que ya había abandonado la meta de ser ganador del torneo. Me necesitaba.

Cuando descendí del tren, estaba esperándome en el andén y sus ojos demostraban una sonrisa resplandeciente como el agua del mar. Después de una cariñosa bienvenida, le pregunté: ‘¿Ganaste hoy?’ ‘¡Sí’, me contestó, ‘contra Alexander Alekhine!’

En realidad aquellas eran muy buenas noticias.

Durante mi breve estancia en Nottingham en los días restantes del torneo, muchas veces oí comentar por parte de jugadores importantes, que Capablanca sería el mayor genio de todos los tiempos, a pesar de no quedar siempre entre los primeros.

Capablanca. Foto: thechesszone.com

Los maestros sabían, que él fue el jugador más peculiar, el más humano y por eso el más vulnerable de todos.

En la plenitud de su vida frecuentemente cayó en contradicciones con su carrera ajedrecista.

Su salud se vio afectada por una hipertensión, circunstancia que aceleró su declive, mucho antes de alcanzar su mediana edad.

Además fue el único jugador de ajedrez, que jamás se entrenó.

La mayoría de los maestros, que llegué a conocer, vivía únicamente para el ajedrez; continuamente estaban hablando, analizando, estudiando el mismo tema.

Muchos de ellos, incluso durante sus comidas, disponían de un pequeño tablero de bolsillo, que colocaban junto a su plato.

¡Excepto mi Capa!

Capablanca y Olga Chagodayev.
Cortesía Arqto. Roberto Pagura, Buenos Aires

¿Quién, entre sus amigos podía sospechar, que ni siquiera poseía un tablero con sus piezas de ajedrez?

Con frecuencia, sus amigos y admiradores le obsequiaban con un juego de ajedrez, pero con la misma rapidez volvía a regalarlo a otro amigo.

Hasta aquí el testimonio parcial de su esposa Olga.

 

Unos comentarios de Mikhail Botvinnik:

Mihail Botvinnik

“La teoría de ajedrez no interesó casi nada al joven y exitoso Capablanca.

Su talento era tan grande que se sentía seguro de sí mismo, sin la dichosa teoría.

No tenía dudas, si jugaba una partida, estaba de antemano convencido que siempre encontraría la mejor solución sobre el tablero.

Realmente, este hecho fue aplicable para el joven Capablanca.

Sin embargo, con el tiempo, sus capacidades de calcular las variantes mermaron.

La consecuencia fue, que el ya mayor Capablanca se vio obligado no solamente ante el tablero, si no en la tranquilidad de su habitación empezar a estudiar y repasar la multitud de las distintas variantes existentes.

Comenzó a analizar sistemas de apertura y llegó a encontrar nuevas ideas.

De un táctico en el más puro estilo, se convirtió en un excelente teórico: consiguió descubrir novedades interesantes en la defensa “Nimzowich”

Nimzowich

en la apertura de ”Réti”

Reti

en el sistema “siciliano” y en otras aperturas.

El torneo de Nottingham parecía hecho a medida de Capa:

El reglamento agotador (36 jugadas en dos horas, ningún día de descanso para partidas aplazadas) iba a favor del jugador más potente y de mayor nivel, mientras tanto la preparación tenía un escaso peso.

Y justo ante el tablero y en las finales, el cubano era uno de los más peligrosos.

Capablanca Nottingham 1936

Nuestra partida de Nottingham tenía visos de tablas, cuando empecé a cambiar las piezas sin grandes precauciones ofrecí en una final con damas, las tablas a mi adversario.

No obstante, mi contrincante no aceptó el ofrecimiento.

En ese preciso instante y con un gran sobresalto me di cuenta, que mi posición era peor y que me encontraba ante una encrucijada por salvar medio punto.

Estoy seguro, que al joven Capablanca no se le hubiese escapado la ocasión de ganar la partida.

Pero a su avanzada edad, reflexionó durante un buen rato sobre la posición y aceptó generosamente las tablas.

Después de la partida, nos reunimos y nos dedicamos a analizar la parte final y aquí, Capa me dio una lección magistral en el método a seguir una final con damas.

Era increíble, con qué arte centralizó la dama y el rey, sin preocuparse para nada por la pérdida de un peón.

Sin embargo, pareció que mi defensa fue lo suficientemente tenaz, que el Campeón interrumpió sus esfuerzos de encontrar un camino ganador y estrechándome la mano me dijo: ‘Sí, efectivamente contra estas tablas no se puede hacer nada.’

Le contesté: ‘En el día de hoy, Usted no me podía vencer.’ Me pregunto: ‘¿Y porqué?’ Mi respuesta feliz fue: ‘Porque hoy es mi aniversario y cumplo 25 años.’

Mikhail Botvinnik

Capablanca estaba radiante y me obsequió con su sonrisa más encantadora.

Hasta aquí unas narraciones parciales de Botvinnik.

 

Gustosamente ofrecemos a los lectores interesados la partida entre Capablanca y Alekhine:

Capablanca,Jose Raul – Alekhine,Alexander [A92]
Nottingham Nottingham, 1936

1.d4 e6 2.Cf3 f5 3.g3 Cf6 4.Ag2 Ae7 5.0-0 0-0 6.c4 Ce4 Con orgullo, Alekhine reclama esta y la siguiente jugada como su invento y valora esta posición por la debilidad de las blancas en la casilla e4 como equilibrada. 7.Db3 Af6 8.Td1 De8 9.Cc3 Cc6 10.Cb5 Ad8 11.Dc2 d6 12.d5 Alekhine opina, que a3, seguido de b4 como un mejor plan.12.. Cb4 13.Db3 Más sencillo hubiera sido 18. Ae3 13.. Ca6 14.dxe6 Cac5 15.Dc2 Cxe6 16.Cfd4 Cxd4 17.Cxd4 Af6 18.Cb5 De7 19.Ae3 a6 20.Cd4 Ad7 21.Tac1 Tae8 22.b4 b6 23.Cf3 Esta jugada debería considerarse como desfavorable para las blancas… 23.. Cc3 24.Td3 f4? Alekhine: Ha sido un mal cálculo por mi parte. Pensé ganar dos calidades, pero ocurrió que en su lugar perdí tres piezas contra dos torres. La continuación más sencilla. 24…Aa4 25. Dd2 Ce4 26. De1 g5!, quizás de esta forma hubiera dejado una ventaja obvia y probablemente decisiva. 25.gxf4 Af5 26.Dd2 Axd3 27.exd3 c5? Necesario hubiera sido 27…Ca4, pero después de 28. Cg5!, las blancas hubiesen sido superiores. 28.Txc3 Axc3 29.Dxc3 Df6 30.Dxf6 gxf6 31.Cd2 f5 32.b5 a5 33.Cf1 Rf7 34.Cg3 Rg6 35.Af3 Te7 36.Rf1 Rf6 37.Ad2 Rg6 1-0 PGN

Las negras abandonan. Posición Final

Las negras abandonaron la partida aplazada, sin esperar la apertura del sobre con la jugada siguiente (38. a4), entregada al árbitro. Conducir las piezas blancas hacia la victoria, hubiera sido solamente una cuestión de tiempo.

Fabio Stassi

Galardonado con los premios de literatura “Palmi” y “Premio Coni”

Portada del libro de Fabio Stassi en alemán.
“La última partida” (La rivincita di Capablanca)

Introducción:

Un calculador con absoluta frialdad

Alexander Alekhine

contra un hombre de ingenio…..

José Raúl Capablanca
Foto Cortesía: Arqto. Roberto Pagura. Buenos Aires

Al principio, los dos genios de ajedrez, Alexander Alekhine y José Raúl Capablanca eran excelentes amigos, se convirtieron en unos enconados adversarios.

Fabio Stassi describe esta rivalidad y la muerte misteriosa de Alekhine en su novela “La última partida”.

“La rivincita di Capablanca”
Portada del libro de Fabio Stassi en italiano.

Pero tampoco debemos olvidaremos la famosa frase de una muy conocida novela: “Tú y Capablanca, dije yo.”

El antes-citado aficionado de ajedrez nos explica el duelo psicológico……

Por indicación de un amigo, el autor y bibliotecario Fabio Stassi (46) llegó a conocer al fascinante Gran Maestro cubano y Campeón del Mundo (1921 – 1927) José Raúl Capablanca (1888-1942).

Aquel amigo quiso escribir la biografía del cubano, pero desafortunadamente sufrió un accidente de tráfico y falleció.

De esta forma, Fabio Stassi llevó a cabo el proyecto de su amigo.

No existe ninguna duda: Los errores y extravíos de esta famosa leyenda del ajedrez nos ofrecen suficiente materia para una novela.

¿Esto sería “el Leitmotiv”, el propiamente dicho punto de partida de esta “vita” ya novelesca?

Capa, éste “bon vivant” y “Granseigneur” de los Grandes Maestros, ya había iniciado sus primeros pasos en el ajedrez con 4 años de edad, ganó con 12 años al maestro cubano Corso, siguió ganando prontamente innumerables torneos y destronó en La Habana 1921 a la leyenda Dr. Emanuel Lasker, que defendió el título mundial durante 27 años, coronándose por fin como nuevo Campeón del Mundo.

Match Dr. Emanuel Lasker vs José Raúl Capablanca.
Foto: chessbase.com

El cubano no era una máquina de acción, sino todo lo contrario era una persona agradable que supo disfrutar de la vida, y que – ante todo – apreció la estética de la partida y extasiarse ante unas brillantes combinaciones.

Se negó en rotundo, ocuparse de estudios teóricos o novedades – “learning by doing” fue su lema.

Su gran rival ruso Alexander Alekhine estuvo en las antípodas consiguiendo ser todo lo contrario: un hombre obstinado, fanático, reservado y fríamente calculador, que quiso arrollar como una máquina apisonadora a todos los adversarios – del factor humano no debió haber oído nada en su vida.

Por si fuera poco, fue oportunista: En un principio simpatizó con los bolcheviques, después desembocó su simpatía hacia los “nazis” y escribió artículos difamatorios y panfletos indecibles favorables al nacionalsocialismo.

Una vez ganado el título mundial en Buenos Aires 1927 contra Capablanca, se burló y difamó al cubano que horrorizado, en vano soñaba con un match de revancha para recuperar el título.

Alexander Alekhine vs José Raúl Capablanca.
Foto: chessbase.com

En el bien entendido, que ambos jugadores fueron buenos amigos al principio de sus carreras ajedrecistas, el conflicto se convirtió en una amarga enemistad, en el momento cuando Capablanca descubrió el carácter calculador de Alekhine.

Además fue denigrado en los comentarios y libeles del nuevo Campeón y tuvo que comprender que la revancha tan ansiada contra el ruso le sería denegado continuamente mediante pretextos nada convincentes.

Cuba – San Petersburgo 1914

Esto es a grandes rasgos el fondo biográfico de esta novela, que lamentablemente Stassi no narra de forma coherente.

Se concentra en episodios individuales, que frecuentemente se quedan fragmentados y limitados a cortos, y casi cinematográficas secuencias.

El novelista Stassi ha escrito sobre la carrera profesional y los acontecimientos conflictivos de Capablanca alrededor de las 64 casillas del tablero un total de 64 capítulos y sitúa la repentina muerte de Alekhine en 1946 al comienzo de su libro para representar mejor la rivalidad de ambos maestros mediante unas retrospectivas etapas de densos ambientes y oscuros matices.

Con qué fuerza demuestra la mentalidad competitiva el comportamiento del “homo ludens”,

Foto © sfcomplex.org

nos lo demuestra Stassi en una maravillosa escena – seguramente ficticia – durante el gran torneo de San Petersburgo del año 1914, donde Alekhine y Capablanca se encuentran por primera vez y nace su amistad.

San Petersburgo 1914
1 Lasker, 2 Alekhine, 3 Capablanca, 4 Marshall y 5 Tarrasch

Cada uno reconoce en el adversario aspectos de su propia personalidad, como por ejemplo la voluntad de victoria sin piedad, la dedicación ilimitada hacia el ajedrez, y el deseo de superar el nivel de la mayoría de los demás jugadores participantes.

Su parecido resultó también del desmarcaje frente a la mediocridad de los otros competidores que les rodearon, como supuso Capablanca: “Dado que ambos apenas eran conocidos, pero por otra parte tan osados ‘escandalosamente’, y lo sintió él, porque a ambos les proporcionaron éxitos increíbles en el futuro”.

En el acto, Alekhine desafió a Capablanca con una apuesta:

A quién resultase primero en seducir a Madame Zlata, la amante del Gran Duque ruso, ganaría la apuesta.

Efectivamente, Capablanca fue el primero en conquistar a Madame Zlata y llevársela al lecho.

Sin embargo, la gran partida del día siguiente no pudo o no supo ganarla, por encontrarse excesivamente emocionado y apenas había pegado ojo durante la pasada noche.

¿Fue una maniobra pérfida por parte de Alekhine para proporcionarse una ventaja frente a Capablanca durante aquel torneo? Nunca lo sabremos…. De todas maneras, transcurrida la primera fase del afecto amistoso, rápidamente crecieron serias dudas en la mente de Capablanca acerca de los diversos motivos de Alekhine.

Posteriormente, el cubano desarrolló un escéptico alejamiento frente al ruso, como constata el autor Stassi.

Fischer – Spassky 1972

Fischer vs Spassky 1972

“Disfruto al destruir el ego de mi contrincante”, ya había pronunciado el excéntrico genio americano de ajedrez Bobby Fischer, fallecido el año pasado, y con esto parafraseaba el drama psicológico del duelo ajedrecista.

Como sabemos, también Fischer se negó siempre a defender su corona mundial después de la victoria contra Spassky, un motivo frecuente y usual en el ajedrez de torneo, contra el nuevo desafiante Karpov. Por esta razón la FIDE le privó del título.

Obviamente, Stassi quiso profundizar en este destructivo aspecto psicológico y emplear la revancha de Capablanca por las humillaciones sufridas así como su rabia y decepción a causa de los denegados campeonatos de revancha como una obsesión del “Leitmotiv” para la novela.

Pero la pregunta es, si esta obra es por este motivo también un “thriller” psicológico.

Apenas, porque el carril “policiaco” transcurre de forma apenas identificable mediante un rumbo en “zig-zag”, que difícilmente se puede seguir.

En la mayoría de los casos, Stassi se encapricha en unas exposiciones detalladas de episodios ambientales con un colorido cubano o en monólogos interiores, que nos permite penetrar en el tambaleante estado de ánimo de Capablanca.

Además, el narrador se limita a pequeñas incursiones, en las cuales aparecen nuevas figuras como Olga, la esposa georgiana de Capablanca.

Olga Chagodayev
Foto Cortesía: Arqto. Roberto Pagura. Buenos Aires

Los cambiantes escenarios entre La Habana, Nueva York, San Petersburgo, Estoril y Buenos Aires así como las acciones ramificadas e impresiones deben tenidas en cuenta como pequeñas piezas de un mosaico para un psicodrama y confirmar la sospecha de que en 1942 fallecido Capablanca, hubiese podido tomar la revancha unos 4 años más tarde mediante todas las artimañas posibles a su rival eterno Alekhine, que encontró una muerte misteriosa en un hotel de Estoril.

Muerte de Alexander Alekhine
Foto: chessbase.com

Todo esto tiene el aspecto de parecer un cuento irreal, pero qué más da….

Fabio Stassi ha captado maravillosamente la pasión y obsesión monomaniaca de fanáticos jugadores de ajedrez y el carácter de la prueba de fuerzas durante los grandes torneos y demostrado palpablemente, que para estos autores paranoicos de convicción, la vida solamente se desarrolla en las 64 casillas del tablero de ajedrez.

 

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