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Jose Raul Capablanca y Graupera

 

Jose Raul Capablanca y Graupera,

nació en La Habana el 19 de noviembre de 1888 y falleció en New York el 8 de marzo de 1942. Fué campeón mundial de ajedrez de 1921 a 1927.

Nació en el Castillo del Príncipe, una instalación militar de la Habana colonial. Fue el segundo hijo de Jose María Capablanca Fernández, oficial del ejército español en Cuba, y de María Graupera Marín, la cual se dedicaba al comercio de embutidos. Por aquella época La Habana era junto a Nueva York y Nueva Orleans, el mayor centro ajedrecístico de América.

Siempre fue un privilegiado del tablero. Para él, el ajedrez era algo tan sencillo como respirar. Lo aprendió y desarrolló sin ningún esfuerzo, como algo natural e inherente en su persona. Era un hombre afable y correcto, de gran simpatía y caballerosidad.

Esa facilidad para el tablero, fue también la causa de su derrota contra Alekhine en el encuentro por el título mundial, debido a que nunca se preparó con cuidado, confiando siempre en su enorme sentido de improvisación ante el tablero.

Aprendió las reglas del juego a los cuatro años de edad, observando las partidas de su padre con sus amigos. Durante una de estas partidas, observó que su progenitor movía un caballo de una manera errónea, lo cual le llevó a perder la partida. El niño le dijo al padre “Tú no puedes hacer eso”, nadie le hizo caso, pero vista la terquedad infantil de querer demostrar lo erróneo del movimiento, ambos rivales aceptaron su intervención, quedando asombrados de la exactitud del análisis del menor, que les acabó demostrando que dicho movimiento, no era efectivamente bueno. A los pocos días, el niño jugaba con su padre y con los amigos de éste,  y a todos derrotaba sin esfuerzo alguno.

A los cinco años su padre comenzó a llevarle al Club de Ajedrez de La Habana y pronto comenzó a derrotar a los mejores jugadores del club. En diciembre de 1901, derrotó al campeón nacional cubano Juan Corzo, con el resultado de cuatro ganadas, tres perdidas y seis tablas.

Después de sus estudios de Bachillerato, su familia no podía permitirse sufragar los gastos para que siguiese estudiando en el extranjero, pero el mecenas Ramón San Pelayo, se ofreció a financiar su formación en los Estados Unidos. Empezó la secundaria en la escuela de Woodycliff de Nueva Jersey, con la idea de entrar en la Universidad de Columbia para seguir la carrera de ingeniería química. Sin embargo fue más fuerte su pasión por el ajedrez, y sólo cursó los dos primeros años química.

Durante 1905 acudió frecuentemente al Club de Ajedrez de Manhattan. El 6 de abril de 1906 en un torneo relámpago, venció al gran Emanuel Lasker ante el asombro de todos. Lasker le felicitó y le comentó “Es notable joven, usted no ha cometido errores”.

A continuación se enfrentó al maestro norteamericano Eugene Delmar, ganándole en todas las partidas a pesar de darle peón de ventaja y las blancas. Durante 1908 y 1909, participó en una gira estadounidense ganando 703 partidas, haciendo tablas en 19 y perdiendo sólo 12.

En 1909 derrotó ampliamente al campeón estadounidense Frank Marshall y gracias a las influencias de éste, consiguió participar en el torneo de San Sebastián en España en 1911. Camino de San Sebastián pasó unos días en Londres, donde concedió una entrevista en la se dejaba entrever su caracter narcisista, con afirmaciones del tipo de “aprendí a jugar antes que a leer”, o “sólo estudio ajedrez cuando juego una partida”.

El Torneo de San Sebastián, era una de las competiciones más importantes de la época, todos los grandes jugadores estarían presentes excepto el entonces campeón mundial Emmanuel Lasker. Al comienzo del torneo, Bernstein y Nimzowitsch objetaron la presencia del invitado ya que decían que éste nunca había ganado todavía a ningún gran maestro. Sin embargo, después de que Capablanca derrotara a Bernstein (en una partida que le valió a Capablanca el premio a la mejor partida), su rival reconoció su talento y dijo que no le sorprendería que ganara el torneo. Capablanca efectivamente ganó el torneo por delante de ambos jugadores y de otros como Rubinsteins, Schlechter y Tarrasch. En total ganó seis partidas, empató siete, y perdió sólo una ante Rúbinstein que quedó segundo.

Después de jugar Nimzowitsh una partida en la modalidad de rápidas, éste se ofendió a raíz de un comentario de Capablanca sobre una jugada suya, y le dijo: “Los jugadores sin trayectoria deberían mantener la boca cerrada en presencia de sus superiores”. Inmediatamente, Capablanca le retó a un match a partidas rápidas el cual Capablanca ganó fácilmente. Los maestros presentes manifestaron que el joven cubano era insuperable en esta modalidad. Esta cualidad acompañó a Capablanca durante toda su vida.

En 1911 retó a Lasker por el campeonato del mundo. El alemán aceptó pero con condiciones que Capablanca no quiso aceptar.

En 1913 quedó segundo en La Habana detrás de Marshall, perdiendo contra éste después de tener posición ventajosa en la partida, pero inmediatamente después ganó 13 partidas seguidas en un torneo de Nueva York, si bien Oldrich Duras era el único Gran Maestro entre sus rivales.

En septiembre de 1913, consiguió un trabajo en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Esto le permitió seguir jugando al ajedrez y viajar al exterior para jugar en otros torneos.

En Europa jugó contra los mejores jugadores de la época, Mieses, Teichmann, Alekhine, Borovski, Khotimirsky…, perdiendo una vez contra Borovski y ganando el resto de encuentros. En Riga ganó a Nimzowitsch en un gran final de álfiles de distinto color. En Moscú venció a Bernstein en una bellísima partida que aparece en muchos manuales, con especial distinción para la jugada ganadora 29…-Db2. También batió a Reti y a Tartakower. Impartió también una buena cantidad de partidas simultáneas en las que destacó por su rapidez y su gran cantidad de victorias.

En 1914 participó en el gran torneo de San Petersburgo, dondo jugaban casi todos los mejores jugadores del mundo. Se enfrentó por primera vez en una partida de torneo contra Lasker, con el resultado de tablas en las dos partidas que ambos disputaron. Sin embargo ganó a otros grandes jugadores como Nimzowitsch y Alekhine. Acabó segundo, después de una gran segunda parte del torneo de Lasker, que quedó primero. En este torneo, fue proclamado Gran Maestro por el Zar Nicolas II, junto a Lasker, Alekhine, Tarrasch y Marshal.

En este punto, el ajedrez mundial sufrió el lógico parón que provocó la primera Guerra Mundial. Capablanca únicamente pudo participar en algunos torneos en Nueva York y en La Habana, ganando todos ellos. La plena actividad ajedrecística se reanudó en el año 1919 en el torneo de Hastings que fue ganado por Capablanca cómodamente.

En 1920, Lasker decidió renunciar al título de campeón del mundo en favor de Capablanca, en reconocimiento a la gran trayectoria de su juego y añadiendo “Usted ha ganado el título no por la formalidad de un desafío, sino por su brillante maestría”. El cubano prefería ganarlo en una partida, pero Lasker quiso que Capablanca jugase como campeón, y él como aspirante. En 1921 jugaron el campeonato por el título en La Habana, con el resultado favorable a Capablanca de +4, -0, =10.

Ya como campeón del mundo, dominó en Londres en 1922, donde participaban entre otros lo mejor del Ajedrez mundial: Alekhine, Maroczy, Vidmar, Reti y Euwe. Capablanca realizó un excelente torneo finalizando imbatido. Después del torneo todos ellos se reunieron para discutir reglas para los campeonatos mundiales que deberían de venir en un futuro. Capablanca propuso  como una de las condiciones, que el aspirante tendría que reunir al menos diez mil dólares para el premio. Posteriormente, Rubinstein y Nimzowitsch desafiaron a Capablanca pero no lograron reunir el dinero.

En 1924 jugó en el Torneo de Nueva York, donde se enfrentó a Lasker, Alekhine, Reti, Bojoljubow, etc. Su participación se confirmó a última hora, ya que Capablanca padecía por entonces un serio proceso gripal, lo cual le estuvo afectando durante las primeras rondas. A pesar de ello finalizó segundo con 12,5 puntos de 15 posibles, perdiendo su partida con Reti después de haberse mantenido varios años invicto. “La máquina de jugar ajedrez”, como se le venía conociendo, comenzó a ser considerada vulnerable.

En 1925 quedó tercero en Moscú detrás de Bogoljubov y Lasker.

En 1927 volvió a quedar primero en Nueva York en un torneo donde participaban Ninzowisch, Alekhine, Vidmar y Marshall entre otros. Después de 20 partidas finalizó invicto, aventajando en 2,5 puntos a Alekhine, el cual finalizó segundo. Se pensaba que Capablanca era imbatible y para determinar alguien que pudiera ser aspirante al título mundial, se determinó que el campeón de este torneo sería el aspirante, y en caso de que lo ganase Capablanca sería el segundo quien retase al Campeón del Mundo. Por lo tanto quedó Alekhine como aspirante al título. Capablanca y Alekhine se habían conocido en el torneo de San Petersburgo de 1914 y desde entonces eran bastante amigos, hasta este momento en que se convirtieron en rivales para el título mundial. Ahora se convirtieron en eternos enemigos.

Referente a su vida personal, en diciembre de 1921 se casó con Gloria Simoni Betancourt. Tuvieron un hijo en 1923 y una hija en 1925, pero el matrimonio finalizó en divorcio.

El torneo de 1927 le dejó como gran favorito por el título en el campeonato que disputó contra Alekhine, el cual hasta entonces no había podido ganar nunca a Capablanca. El match fue respaldado por un grupo de hombres de negocios de Argentina además de por el presidente de este país, lo cual garantizó los fondos solicitados.

En referencia al encuentro, Rudolf Spielmann dijo “Alekhine no va a ganar ninguna partida”. Vidmar afirmó “Alekhine no tiene ni la sombre de una posibilidad”. También Bogoljubov dijo “El resultado final va a ser 6 a 3 a favor de Capablanca”. Nimzowitch y Maroczy se inclinaban también a favor del Gran Maestro Cubano. El mismo Capablanca se sentía seguro de su triunfo, por lo que no se preparó para el encuentro (grave error), confiando en su capacidad para resolver los problemas directamente frente al tablero. Por otro lado, obligado por sus responsabilidades laborales como representante del ajedrez de Cuba, participó en una gira de partidas de exhibición en Brasil.

Sin embargo Alekhine se dedicó a estudiar los patrones de juego de Capablanca, sus movimientos recurrentes y sus respuestas ante los problemas en el tablero. Llegó a Buenos Aires varias semanas antes, y escogió como analista a uno de los mejores jugadores argentino de la época, Roberto Grau.

El match se disputó en septiembre de 1927 en Buenos Aires. Ganaría el primero en obtener seis victorias. Alekhine jugó con paciencia y solidez. Capablanca perdió la primera partida de forma lamentable, para luego tomar ventaja ganando las partidas 3 y 7. Después pasó a perder la 11 y 12. A continuación, después de una larga serie de tablas, Capablanca intentó convencer a Alekhine para anular la cita. El ruso rehusó y acabó venciendo con +6,   -3 y =25 en el encuentro más largo de la historia del campeonato del mundo exceptuando el de 1985 entre Karpov y Kasparov. Capablanca envió un telegrama a Alekhine felicitándole por su victoria.

Alekhine no aceptó jugar la revancha, en contra de una de las condiciones del enfrentamiento. A pesar de la crisis de 1929, Alekhine insistía en las condiciones acordadas en Londres, exigiendo a Capablanca a recaudar los 10.000 dólares para poder luchar por el título. El aspirante no logró satisfacer esta condición. Alekhine mientras tanto, jugó dos campeonatos mundiales contra Efim Bogoljubov, que siendo un buen ajedrecista, no era una amenaza para su juego. Durante su reinado, Alekhine evitaba jugar en los mismos torneos que su rival Capablanca.

Después de perder el título, Capablanca ganó varios fuertes torneos y tenía la esperanza de que sus resultados obligarían más pronto o más tarde a jugar una revancha por el título, lo cual nunca sucedió.

En 1931, derrotó al Gran Maestro Max Euwe por +2, 0, =8. Tras esto dejó de jugar por una temporada campeonatos de fuerte nivel, participando únicamente en partidas de menor importancia en el Club de Ajedrez de Manhattan. Ruben Fine, que era un extraordinario jugador de partidas rápidas, se enfrentó en varias ocasiones con Alekhine, con igualdad de oportunidades en todos los encuentros. En cambio cuando se enfrentaba con Capablanca en esta modalidad, Fine era barrido del tablero.

En 1934, comenzó a jugar otra vez torneos más importantes. Su entonces pareja Olga Chagodayev, con quien se casó en 1938, le animó a que volviese a competir en la élite. Alekhine perdió el título contra Euwe en 1935, parte de cuya culpa la tuvo sus problemas con el alcohol. Esto le dió a Capablanca nuevas esperanzas de volver a ser Campeón Mundial.

En 1936 participó en el torneo de Moscú donde jugaban toda una generación de nuevos ajedrecistas como Botvínnik, Flohr, Kan, Lílienthal, Eliskases, etc., ganó el torneo por delante de Botvinnik y Lasker de forma brillante, con ocho victorias, diez tablas y ninguna derrota.

En el mismo año, en el gran torneo de Nottingham terminó primero empatado con Botvinnik por delante de Euwe, Lasker, Alekhine y los nuevos talentos Ruben Fine, Reshevsky y Flohr. Su resultado fue de siete victorias, seis empates y sólo una derrota ante Flohr. En su partida contra Alekhine, la primera entre ambos después de que éste le arrebatase el título mundial, teniendo una posición inferior contra el ruso, logró atraparle en una trampa tan bien elaborada que nadie (excepto Lasker) se dió cuenta de dónde se había equivocado Alekhine. A este respecto Capablanca expresó su admiración por la buena forma en que se encontraba Lasker, incluso a sus sesenta años. La relación entre Capablanca y Alekhine era de profundo desagrado, de tal forma que rara vez coincidieron en el tablero por más de unos pocos segundos. Cada vez que uno hacía su movimiento, se levantaba para caminar por la sala mientras el otro pensaba.

En 1937, Euwe cumplió con su obligación y concedió a Alekhine la revancha por el título. El antes campeón dejó de beber y recuperó el título. Después de esto, se desvanecieron las esperanzas de que Capablanca volviera a disputar el título. Alekhine no jugó más partidas por el campeonato del mundo y murió en 1946. El arbitrario uso del título que hizo Alekhine, impulsó a la FIDE a reglamentar el mecanismo para aspirar a ser campeón del mundo, de forma de que fuera el mejor candidato el que tuviera la oportunidad de competir por el cetro con el campeón del momento.

En 1938 la salud de Capablanca empezó a empeorar a causa de un problema cerebrovascular. A pesar de ello aún consiguió obtener excelentes resultados como en la olimpiada de ajedrez de 1939, en Buenos Aires, donde obtuvo el mejor resultado como primer tablero participando con Cuba, quedando por delante de Alekhine y Paul Keres. Al finalizar las Olimpiadas en el acto de clausura, recibió la mayor ovación de su vida. De pié en el escenario saludaba al público sonriente, Alekhine mientras tanto, salía furioso del salón.

El 7 de marzo de 1942, Capablanca se encontraba en el Club de Ajedrez de Manhattan. Hacía bromas en relación a las jugadas y de pronto sorprendiendo a todos los que allí estaban, se puso en pie exclamando “Ayúdenme a quitar el abrigo…”, y se desplomó luego en los brazos de cuantos allí estaban. Fue trasladado al hospital en estado de coma y falleció a las 5.30 de la mañana del día siguiente. La causa del fallecimiento fue hemorragia cerebral, consecuencia de la hipertensión arterial que venía padeciendo desde hacía tiempo. Curiosamente en el mismo hospital había fallecido el año anterior Emanuel Lasker. Tras la muerte de Capablanca el mundo del ajedrez sufrió una gran pérdida y los grandes maestros de la época, incluído Alekhine, expresaron su pesar y calificaron a Capablanca como el jugador de ajedrez más grande de todos los tiempo.

En su vida ajedrecística, Capablanca sólo perdió 35 partidas en torneos oficiales (un 6% del total). Permaneció invicto por más de 8 años (desde 10 de febrero de 1916 hasta 21 de marzo de 1924), esto representa un total de 63 partidas sin perder. Sólo Marshall, Lasker, Alekhine y Spielmann ganaron más de una partida oficial a Capablanca, y todos ellos con un resultado personal negativo en su contra sumando todas las partidas disputadas contra él. Sólo Paul Keres consiguió un resultado positivo a su favor de +1, -0, =5, y ello cuando Capablanca ya tenía 50 años, en el final de su carrera. En total jugó 583 partidas oficiales, con el resultado de +302, -35, =246.

Las partidas de Capablanca han sido una gran fuente didáctica para todos los Grandes Maestros, incluídos todos los campeones mundiales que vinieron después de él. Botvinnik considera el libro “Los fundamentos del ajedrez”, de Capablanca, como el mejor libro sobre ajedrez que se haya escrito.

De su estilo lo único que se puede criticar es que no profundizaba en sus partidas, es decir se dejaba llevar por el instito, dejando el cálculo de lado. Esto le llevó a cometer en ocasiones errores graves, que si se hubiese esforzado en el cálculo, no hubiese cometido. El decía “Yo sé a simple vista cómo ha de tratarse una posición, lo que puede ocurrir, lo que va a suceder, otros hacen ensayos, pero yo se, yo se”.

Desde 1962, se viene disputando en Cuba anualmente el torneo “Memorial Capablanca”, uno de los torneos ajedrecísticos más importantes de América Latina.

Sobre el ajedrez, Capablanca decía “El ajedrez es algo más que un juego, es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia, y es además un medio de acercamiento social e intelectual”. Manifestó en más de una ocasión la importancia de impartir el ajedrez como materia docente entre los niños de las escuelas primarias. En este punto hay que añadir que en la actualidad, el Parlamento Europeo ha debatido una moción, instando a que el ajedrez sea una asignatura en las escuelas.

De Capablanca se cuenta que no le gustaba beber ni fumar, sin embargo era un gran mujeriego. Le gustaba trasnochar y disfrutar de la buena compañía, especialmente si ésta era femenina. Era considerado como uno de los hombres más atractivos del mundo, junto con estrellas del cine como Rodolfo Valentino. Cuando perdió su partida ante Tarrasch en San Petersburgo en 1914, se decía que había pasado directamente desde la cama de una bella dama, al tablero. También se dijo que la culpa de que perdiera con Alekhine en 1927, la tuvo el hecho de que andaba divirtiéndose con demasiadas bailarinas.

Otra anécdota suya, cuenta que en 1918, durante la Primera Guerra Mundial, se encontraba en EEUU. Estaba jugando una partida por correspondencia contra Lasker, ciudadano alemán y judio. Cierto día fueron a visitarle dos caballeros de Washington del servicio de contrainteligencia y le interrogaron sobre su correspondencia llena de signos sospechosos. Capablanca dijo muy serio “son símbolos para una maniobra de liberación”. Ante la sorpresa de los dos individuos, Capablanca entre risas les explicó que no eran signos sino jugadas de ajedrez. Les tuvo que explicar sobre el tablero que tipo de jugadas eran.

Se cuenta también que en torneo internacional de Nueva York de 1927, Capablanca era ya el virtual ganador a falta de varias rondas. Ante tal circunstancia, al parecer pretendía hacer tablas en las partidas que le restaban. Pero en su partida contra Nimzovich, al parecer éste no estaba jugando su mejor partida, por lo que Capablanca le envió un mensaje mediante el árbitro en el cual le decía “Le ruego que deje usted de jugar tan mal o no tendré más remedio que ganarle”.

 

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