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Opiniones sobre Capablanca

 

OPINIONES DE OTROS AJEDRECISTAS

 

“Era de estatura media, rasgos correctos y de físico agradable. Siempre cortés, atento, afable y popular en todos los círculos ajedrecísticos. Disfrutaba con la diversión y el baile. También le gustaba jugar al tenis y al bridge, y lo hacía muy bien. Le entusiasmaba de una manera especial la caza. Además del español, su lengua materna, hablaba el inglés perfectamente y bastante bien el francés. No prestaba demasiada atención a las aperturas, pero le atraía el estudio de los finales. Era capaz de ver mucho más y más lejos que los demás maestros, pero se encontraba más desvalido de ideas en una contienda prolongada”. (V.Vukovic)

“A Capablanca no le gustan ni las posiciones complicadas, ni las aventuras. Quiere saber de antemano hacia dónde va y su estilo tiene su propia lógica. La profundidad de su juego es la de un matemático, no la de un poeta. Tiene el alma de romano, no de griego”(Emanuel Lasker)

“Mientras que Adolf Anderssen y Mikhail Chigorin buscaban posiciones accidentales, Capablanca se guía por la lógica de las posiciones fuertes. Sólo valora aquello que está bien fundado: solidez de la posición, presión sobre un punto débil y no busca lo accidental, ni siquiera un mate de problema, pero en el momento oportuno descubre y ejecuta combinaciones sutiles y de largo alcance” (Emanuel Lasker)

“He conocido a muchos jugadores de ajedrez, pero entre ellos sólo un genio, ¡Capablanca! Su ideal era ganar mediante maniobras. El genio de Capablanca se revela en su capacidad de poner a prueba los puntos débiles del oponente. La menor debilidad no puede escapar a su certera mirada” (Emanuel Lasker)

“Nada de la vida privada de Capablanca sugiere que se trate de un maestro del ajedrez. Le gustan todos los deportes ligeros, especialmente el tenis. En todo lo demás es un hombre elegante y mundano. Da la impresión que para él el ajedrez es una distracción. El hecho de que haya conseguido grandes éxitos se explica, fundamentalmente, por sus reflejos inusitadamente rápidos, sus cálculos perspicaces, y también por su talento. Tiene muy desarrollada la autoconfianza. Me acuerdo del siguiente episodio: Capablanca era uno delos invitados en el torneo de San Sebastián, celebrado en 1911. En aquel momento tenía 22 años. Sabíamos muy poco de él -sólo que había aplastado a Marshall-. No contábamos mucho con su éxito en ese torneo, pero él mismo no estaba preocupado, aunque no era del todo optimista. Como es conocido, en San Sebastián había un casino, y el torneo se jugó precisamente allí. No era extraño que los jugadores más apocados no resistiesen la tentación y jugasen una que otra ficha en la ruleta. No ocurrió lo mismo con Capablanca. Cuando Mieses le preguntó por qué no comprobaba si tenía suerte, Capablanca respondió con aplomo: “No. Carezco de ella”. Y realmente, Capablanca ganó el primer premio”.(Spielmann)

“Había un sello de extraordinario talento natural en el estilo de analizar de Capablanca. La reflexiva y pausada manera con que Lasker analizaba una posición, que interesaba a ambos ex campeones, contrastaba con la velocidad casi relámpago con la que Capablanca mostraba sutiles e inesperadas variantes. También demostraba, por supuesto, la extraordinaria técnica de Capablanca” (I.Kan, acerca de un análisis conjunto de Lasker y Capablanca)

“El más grande jugador de ajedrez de todos los tiempos” (Alexander Alekhine)

“Nunca, ni antes ni después, encontré alguien que pensase a una velocidad tan fantástica como lo hacía Capablanca en aquella época. Ni siquiera hubiera podido imaginarme algo parecido. Es suficiente con decir que ganó todas las partidas rápidas que jugó contra los maestros de San Petersburgo, con una relación de tiempo de 1:5.” (Alekhine, después del match de 1914).

“No entiendo ni ahora, después de tantos años, cómo he conseguido ganar a Capablanca en el match de 1927″. (Alekhine)”

Capablanca le fue arrebatado prematuramente al mundo del ajedrez. Con su muerte hemos perdido a un gran genio ajedrecístico, de cuyo calibre nunca volveremos a ver” (Alekhine)

“Capablanca no es un estratega profundo como Lasker, pero tiene muchas ideas geniales. Es un ajedrecista práctico.” (Tartakower)

Capablanca, la ardiente sangre cubana se ha convertido, bajo la influencia del americanismo práctico, en el milagro de la técnica ajedrecística. Su juego es perfecto. Trabaja con la precisión de un horario de trenes de pensamientos. Un examen rápido y claro le revela los secretos de posiciones complejas, y encuentra la jugada capaz de transformar el cuadro ajedrecístico más romántico en una posición desnuda y lógica. Capablanca no es un estratega profundo como Lasker, ni está embriagado por la ciencia del ajedrez como Tarrasch. En él se agolpan las ideas más geniales. Es un ajedrecista práctico. La característica típica de su juego es la de encaminarse en cada posición hacia la mejor jugada, no desde un punto de vista filosófico, sino práctico. La sencillez de su juego no carece de riqueza. La fuerza de Capablanca -¿No será eso, al mismo tiempo, su debilidad?- se basa en el descubrimiento de la prosa en la fantasía del ajedrez, si bien al final no se proyecta de la fantasía a la prosa.” (Tartakower)

“Radiante y esbelto, vestido impecablemente de la cabeza a los pies y con una sonrisa de salón en su cara finamente esculpida, tiene un aspecto encantador sentado a la mesa. No denota ni el más mínimo signo de esfuerzo. Da la impresión de que para él el ajedrez no puede ser un oficio, sino sólo una diversión.” (Hans Kmoch)

“Es imposible comprender el mundo del Ajedrez sin mirarlo con los ojos de Capablanca”(Botvinnik)

“Tres grandes ajedrecistas -Lasker, Capablanca y Alekhine- han ejercido una gran influencia sobre mí. Especialmente los dos últimos. Para ellos, lo más importante del ajedrez era la verdad. Aspiraban llegar a descubrir el secreto de la posición. Capablanca no trabajaba en el ajedrez. Se sentaba ante el tablero y jugaba, al igual que un pájaro se pone a cantar. Eso funcionaba muy bien mientras Capablanca era joven. Como en aquella época ganaba sin esfuerzo a todos, no necesitaba trabajar. Pero eso puede llegar a ser muy peligroso, porque de esa manera no se puede desarrollar el talento, ni siquiera un talento como el de Capablanca” (Botvinnik)

“El juego de Capablanca producía, y sigue produciendo un irresistible efecto artístico. En sus partidas predominaba una tendencia a la sencillez, y en esta sencillez existía una belleza única, genuinamente profunda” (Botvinnik)

“Capablanca era la antítesis de Lasker. Acostumbraba a pasear por la sala después de hacer su jugada. Era un auténtico caballero. Resultaba agradable observarle cuando estaba en el escenario. Jugaba con rapidez y era extraordinariamente lúcido. Tenía una mirada clara y limpia mientras resolvía situaciones en el tablero. Su creatividad estaba libre de la rutina y su técnica de conducir el juego tenía un nivel muy alto. Sus partidas han sido siempre un verdadero acontecimiento para mí. Era un deleite ver la virtuosidad con la que aprovechaba pequeñas ventajas. En mis recuerdos guardo a un Capablanca de estilo claro y admirable. Él es la personificación de una técnica llevada a la perfección y al automatismo. Con todo, él no ha trabajado en el ajedrez menos que otros jugadores. Era un hombre de talento extraordinario. Su modo de jugar los finales es considerado el súmmum de la maestría” (Mihail Tahl)

“Sin la técnica es imposible alcanzar la cumbre en ajedrez y, por consiguiente, todos hemos tratado de asimilar la maravillosa y sutil técnica de Capablanca” (Tahl)

“Capablanca siempre me recordaba a Mozart, que ya desde niño arrancaba sonidos mágicos al piano. Nunca olvidaré cómo me enseñó el camino hacia la victoria en la final que jugué contra un ajedrecista inglés, en el torneo de Hastings en 1933. La sencillez y la elegancia con las que Capablanca movía las piezas eran prodigiosas. Durante mucho tiempo se cernía a su alrededor la aureola de invencibilidad. De 1914 a 1927 sufrió solamente cinco derrotas. En ese período ganó el título de campeón del mundo, quedó primero en Londres en 1922, segundo en Nueva York en 1924 y tercero en Moscú en1925. Vi a Capablanca cuando jugaba simultáneas en cuarenta tableros en el café vienés Schoenbrun, en 1929. Me sorprendió ver entre el público un gran número de mujeres, que apenas sabían distinguir un caballo de un alfil. Capablanca siempre tenía prisa. El zeinot de su vida no le dejaba tiempo de analizar la partida que acababa de terminar”.(Lilienthal)

“Capablanca fue el mejor porque no necesitó molestarse” (Najdorf)

“Fui educado en las partidas de Capablanca y Nimzovich, quienes pasaron a formar parte de mi carne y de mi sangre ajedrecística” (Petrosian)

“¿Que por qué me ha gustado siempre Capablanca? Quizás porque jugaba de un modo muy sencillo, muy claro. Siempre se ha dicho que la sencillez es la hermana del talento. Cuando un hombre con talento escribe versos, hace fotos artísticas o alguna otra cosa, todos dicen: “Yo también puedo hacer lo mismo”. Pero no pueden. Sólo alguien con verdadero talento es capaz de ello. Del mismo modo, cuando la gente ve hoy en día las partidas de Capablanca, dice: “Yo podría jugar así”. Pero, ¿por qué sólo Capablanca ha sido capaz de jugar de ese modo? Su grandeza reside precisamente en esa sencillez y en esa claridad de su estilo. He aprendido mucho de Capablanca y considero un gran cumplido cuando alguien me compara con él”. (Petrosian)

“La línea que trazó Capablanca continúa con Smyslov, Bobby Fischer y Karpov. Jugaba al ajedrez del mismo modo como los pájaros cantan. No trabajaba mucho en él” (Taimanov)

“Los siglos venideros no podrán olvidar su nombre, sus libros, sus anécdotas ni su juego y este será el eterno reconocimiento de su gloria”. (Marshall, un día después de la muerte del cubano)

“Capablanca perdió contra Alekhine porque se encontraba enfermo durante el match. Después de una serie de nueve tablas, con el resultado de 2:3, pidió que se declarase el empate y que se jugase un nuevo match al año siguiente, pero no explicó cuáles fueron los motivos de su petición” (Kostic)

“Capablanca era uno de los mejores jugadores de la historia. Un ajedrecista extraordinario. No trabajaba mucho en el ajedrez. Trabajaba, pero no excesivamente”.(Fischer)

“Capablanca se encuentra entre los jugadores más grandes, pero no sólo por su habilidad en el final. Su truco consistía en jugar aperturas lo más simples posibles, y entonces jugaba con tal brillantez en el medio juego que la partida quedaba decidida -aunque su oponente no siempre lo supiera-, antes de llegar al final.” (Fischer)

“De los tres adalides del ajedrez clásico, Lasker es quien mejor ha jugado y con más finura. Capablanca lo hizo con mayor facilidad, rapidez y naturalidad. Sus partidas son sencillas y fáciles de comprender. Poseen la pureza de las pirámides egipcias y de los obeliscos de Washington. Son claras, evidentes e ininterrumpidas, pero también de unas grandes proporciones.” (A.Guere)

“El ideal en ajedrez sólo puede ser una imagen colectiva, pero en mi opinión es Capablanca quien se acerca más a esa imagen. Su libro fue el primer libro de ajedrez que estudié, de principio a fin. Por supuesto, sus ideas me influyeron” (Karpov)

“Una de las figuras más apreciadas y legendarias de la historia del ajedrez” (GarriKasparov)

“Capablanca no conocía apenas la teoría y vivía -al menos la existencia cotidiana- fuera del ajedrez. Casi no hacía nada y trabajaba mucho menos que otros jugadores, lo que no le impidió ganar los torneos y encuentros más importantes, manteniéndose invicto durante años (de todos los campeones fue el que menos partidas perdió). ¿No es ésta una indicación de talento ilimitado, de indudable genio ajedrecístico?” (Kasparov)

“Capablanca ha sido uno de los mejores jugadores de la historia (quizás el más extraordinario jugador)” (Harry Golombek)

“Se ha dicho de su juego que ‘respira una enorme serenidad, una perfección modélica… La simplicidad de esta perfección es simplemente el producto de su habilidad artística’ “(Harry Golombek)

“Un excepcional jugador, cuyas partidas han sido base de estudio de los campeones que le sucedieron y lo serán, sin duda, para las futuras generaciones” (Román Torán)

“De Capablanca hay que destacar su profunda comprensión del juego posicional, su habilidad en la simplificación para entrar en finales ventajosos, y su extraordinaria técnica en esta fase de la partida” (Román Torán)

“Está considerado como el talento natural más grande de la historia del ajedrez y uno delos mejores campeones mundiales. Sin duda, el mejor ajedrecista hispano de todos los tiempos. Un verdadero genio” (A.López)

“Jugaba con sencillez, lógica, rapidez de cálculo. Poseía una visión de juego inmejorable. Evitaba las complicaciones, aunque poseía un gran dominio táctico” (A.López)

“Fue invencible durante gran parte de su carrera gracias a la perfección de su técnica. Viendo sus partidas parece que el ajedrez sea sencillo y que la lógica en su estado más puro resuelva cualquier problema que se presente sobre el tablero” (A.López)

 

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