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1914 – 1914 Lasker es Lasker… Correligionarios Artísticos

 

Que Capablanca entrase en relaciones con el joven y genial ajedrecista Alejandro Alekhine fue otro resultado importante del torneo de San Petersburgo. Al parecer, los dos se prepararon conjuntamente para las partidas y deliberaron sobre problemas teóricos durante aquella competición. A este respecto, Capablanca dijo posteriormente:

“…en la partida con Janovski, y después de 1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Axc6 dxc6, jugué 5.Cc3, que había analizado varias veces con Alekhine, quien lo consideraba más contundente que el habitual 5.d4, y lo hice posteriormente en la partida con Lasker, perteneciente a aquel torneo; este movimiento me dio ventaja, si bien la perdí por un descuido.

La coincidencia de criterios de ambos ajedrecistas muestra que sus relaciones, iniciadas en 1914, tuvieron profundas raíces artíst1cas.

En un artículo escrito poco antes de su muerte, Alekhine recuerda su amistad con el difunto Capablanca:

“…al igual que mis contemporáneos, oí, por primera vez, hablar de Capablanca cuando ganó brillantemente la competición individual con Marshall el año 1909. Entonces tenía él veinte años, y yo dieciséis. Sus logros ajedrecistas y su estilo me causaron una impresión relativa en aquel tiempo, por cuanto su juego parecía “innovador”, pero no lo suficientemente perfecto. Gracias a su extraordinaria inventiva táctica, ganó la mayor parte de las partidas en el torneo de San Sebastián. Pero su verdadero e inigualable talento lo manifestó por primera vez en el de San Petersburgo, acaecido en 1914; allí lo conocí personalmente…

…ni antes de nuestra amistad, ni durante ella, vi una mentalidad ajedrecista tan rápida y extraordinaria como la de Capablanca. ¡Basta decir que a los maestros petersburgueses les daba una ventaja de cinco a uno en las partidas rápidas y l0s vencía! Siempre estuvo de buen humor, agradó a las mujeres y denotó una salud excelente. Que se situase en segundo lugar en el torneo citado debe atribuirse a la veleidad juvenil, pues Jugó tan bien como Lasker, quien ganó el primer premio…”

 Esta afirmación no es efecto de una percepción retrospectiva, pues Romanovski recuerda que, en el verano de 1914, conversó con Alekhine, quien le dijo que: ¡…dentro de unos años disputaré el título mundial con Capablanca…”

“…!pero el campeón del mundo es Lasker!..” – respondió Romanovski sorprendido.

“…pero pronto lo será Capablanca…” -afirmo Alekhine,

En 1919, el propio Capablanca dijo que, en 1914, ya había dado cima a su preparación ajedrecista:

“…al contemplar el camino recorrido desde el torneo de San Sebastián hasta el de San Petersburgo, se ve cómo se perfeccionó continuamente mi forma de jugar. Salía airoso en los finales; mi inventiva alcanzó su apogeo; las ideas y combinaciones brillantes llegaron a ser un fenómeno común; empecé a jugar mejor en la apertura, y por lo visto, ya había superado todos los defectos importantes en las diversas fases de la partida. Parece ser que mis fuerzas habían llegado al límite. Aún tenía que trabajar mucho en la parte de las aperturas. Lo que superé pronto…”

Concluye el escrito con un pronóstico justificativo e interesante:

“…posteriormente, fui adquiriendo experiencia, la cual influyó un poco en mi estilo; entiendo que el ulterior perfeccionamiento de mi juego en un aspecto produjo el correspondiente debilitamiento en otro. Tal vez, a mis adversarios les sea más difícil ganarme una partida; pero esto hará que disminuya mi capacidad para quebrantar la tenaz resistencia de todo contrincante…”

Es de notar que Capablanca abandonó San Petersburgo, y se dirigió a Cherburgo, con el propósito de hacer unas partidas en París y en Berlín; impensadamente, acaeció su primera competición individual con Lasker: un aficionado con dinero dio cien marcos de premio. En junio de 1914, en Berlín, se celebró la competición relámpago. Capablanca-Lasker, que constó de diez partidas jugadas en el transcurso de cuarenta y cinco minutos; el resultado fue de 6½ : 3½  a favor del maestro cubano.

Se ha conservado el final de una de dichas partidas, en que Capablanca condujo las piezas blancas:

Prosiguió l.Cxc7 Cxc7 2.Ta8+ Cxa8 (o 2…Rxa8 3.Rxc7 Ra7 4.Rc6 Ra8 5.Rxb6 Rb8 6.Rc6 Rc8 7.b6) 3.Rc8, y Lasker se rindió. Antaño, se decía que éste había jugado con blancas pero posteriormente se comprobó que lo hizo con negras.

 

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