¡Feliz día del amor y la amistad!

Dos niños se encontraban en la Academia en un entrenamiento con sus profesores de ajedrez.

(Observaban el entrenamiento la hermosa madre de uno de los niños y un aficionado avanzado…)

Uno de los entrenadores hace una pregunta a los niños, le dice: “_ ¿Cuál es la característica principal de la etapa del ajedrez romántico?”

Respondiendo Diego (uno de los niños) le dijo a su entrenador: “_ Se caracterizaba por el dominio del centro y los grandes sacrificios con piezas al rey enemigo”.

El profesor le dijo: “_ Muy bien, era una etapa en la que se realizaban grandes sacrificios. Incluyendo el de la dama”.

Dijo el aficionado mirando fijamente a la Dama: “_ Yo nunca sacrificaría la Dama”.

Replicó el entrenador: “_ ¿Ni siquiera para dar mate al rey enemigo?”.

Respondió el aficionado con firmeza y mirando fijamente a la hermosa Dama dijo: “_ Yo, nunca sacrificaría mi Dama”.

La hermosa Dama bajando la vista y mirando al tablero, se sonríe con timidez…

Anónimo…


 

Yo siempre he sentido un poco de lástima hacia aquellas personas que no han conocido el Ajedrez;  justamente lo mismo que siento por quien no ha sido embriagado por el amor. El Ajedrez, como el amor, como la música, tiene la virtud de hacer feliz al hombre.

(Dr. Siegbert Tarrasch)

 

Si algún buen ajedrecista supo conjugar en

la vida de forma “armoniosa” y equilibrada

tanto ajedrez como el amor ese fue nuestro

gran José Raúl Capablanca.

 

El genio cubano supo amar y ser amado

como pocos, supo ganar

y perder partidas como pocos.

 

 

Capablanca supo conjugar de forma

magistral tanto la táctica como

la estrategia contras las damas tanto dentro

como fuera de un tablero.

 

El “Capa” fue excepcional en todo, supo

-como pocos- disfrutar de forma

desenfadada y proverbial de todos

los placeres de la vida,

tanto carnales como deportivos.

 

 

El ajedrecista nunca puede olvidar que es

un ser humano…

 

 

 

…debe saber amar todo lo que hace y saber

conjugar todos los placeres

de forma armoniosa.

 

 

 

 

Debe por sobre todas las cosas, saber amar.

 

 

Les deseo la mayor felicidad del mundo a todos

en el día del amor y la amistad,

hoy y por siempre.

 

Lenin Delgado,

Caissa Digital 1921

 

 

 

 

 

 

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