Entrevista con Levon Aronian

07/12/2017 – Tras su triunfo en la Copa del Mundo, Levon Aronian concedió una amplia entrevista a la revista armenia “Champord”. La entrevista originalmente fue conducida en armenio. Levon Aronian habla de sus pasatiempos favoritos, de su plan de ejercicio físico, los comportamientos molestos de los oponentes frente al tablero y de su gran pasión por la música. Hemos traducido extractos de la entrevista al castellano para nuestros lecores. | Foto: Public Radio of Armenia

“Una partida de ajedrez es un enigma”

El año 2017 ha sido muy exitoso y positivo para Levon Aronian: ganó el GRENKE Chess Classic, el torneo Altibox Norway Chess, el torneo San Luis Rapid & Blitz, y a continuación también la Copa del Mundo. Justamente después de eso, se casó con Arianne Caoili, que había su novia desde hace muchos años.

El 13 de octubre, la revista Champord publicó una vídeo entrevista muy interesante y amplia con Levon Aronian en su canal de YouTube . Champord es una revista gratuita que se publica a ritmo semanal y que se reparte en los vehículos del transporte público de Yereván, la capital de Armenia. Fue la propia esposa de Aronian, Arianne Caoili, quien había fundado la revista en 2016. Además Arianne trabaja como asesora del Primer Ministro de Armenia, Karen Karapetyan.

He aquí el vídeo original con subtítulos en inglés (realizadas por Meri Grigoryan) y a continuación van extractos de la entrevista suscritos y traducidos al castellano.


Mark Grigoryan: ¡Buenas tardes! Hoy tenemos el placer de tener como invitado a una personaje muy interesante en nuestro programa de “Public Radio of Armenia”: ¡Levon Aronian! Ha sido dos veces campeón de la Copa del Mundo de Ajedrez, ha ganado la medalla de oro en las olimpiadas de ajedrez en tres ocasiones y ha tenido grandes éxitos en muchos torneos internacionales importantes. Empecemos hablando del ajedrez. Dicen que el ajedrez da una personalidad interesante a la gente. Pero el ajedrez, jugado a un nivel muy alto, también significa mucha tensión. ¿Qué hace Ud. para combatir el estrés?

Levon Aronian: Es una pregunta muy interesante. Desde luego, si consiguise vencer al estrés, cometería un grave error (se ríe). Por eso los jugadores suelen afrontar ese tema de maneras muy distintas. Yo sé que logro controlar el estrés de la mejor manera posible cuando me encuentre en una buena forma física.

MG: Es decir, que el entrenamiento físico es muy importante.

LA: Para mí sí, que lo es. Es que sé como es la vida de un jugador de ajedrez durante un torneo: se levanta, desayuna, se prepara durante tres o cuatro horas, después juega durante otras cuatro o cinco horas y así solo queda poco tiempo para hacer deportes, pero eso es necesario para poder afrontar esos tremendos esfuerzos. Si hay que seguir ese ritmo urante tres o cuatro días seguidos, si no hay días de descanso en los torneos, se te puede acumular muchísimo estrés. Por eso, suelo hacer algo de entrenamiento físico todos los días para poder con ello.

MG: Dicho en otras palabras, Ud. procura estar forma físicamente y eso es un factor que no es menos importante en absoluto que los propios preparativos ajedrecísticos, ¿correcto?

LA: A decir la verdad, creo que ya dispongo de mucha experiencia en ajedrez y me conozco muchas aperturas a las que podré recurrir en caso necesario. Dispongo de unos amplios conocimientos ajedrecísticos pero, independientemente de eso, tengo que cuidar mi forma física. Efectivamente he estado haciendo deporte de manera seria desde febrero y estoy bastante contento con los resultados.

MG: Dice Ud. que se conoce muchas aperturas. ¿Eso quiere decir, que se sabe de memoria los primeros, digamos 18, 20 o incluso 25 movimientos de aquellas aperturas?

LA: No, eso es algo que depende más de cada uno y de como lo prefiera hacer. Si yo sé que alguna posición o algún estilo de juego de juego determinado me agrada especialmente, no hace falta haber estudiado las aperturas muy de fondo…

MG: ¿Es decir, que entonces no hace falta recordar cada uno de los movimientos?

LA: Exacto.

MG: Es más importante conocer las ideas.

LA: Sí. Pero en eso sí que influye mucho, cuántos conocimientos ajedrecísticos tenga el jugador y qué tipo de formación haya tenido. Si te gusta mucho el ajedrez, y la naturaleza lo ha organizado de tal manera que así sea en el caso de todos los jugadores muy fuertes, tienden a leer libros de ajedrez todos los días. Es un placer tomar un libro de ajedrez, abrirlo quizá or la página 50 y empezar a leer lo que dice. Quizá es comparable a lase personas a las que les guste la poesía (se ríe). Tienden a encontrar algo nuevo cada vez que vuelvan a leer su libro de poemas favorito. Siempre volverán a descubrir algo nuevo en los libros de poemas favoritos que tengan.

MG: O sea que, si lo he comprendido bien, a Ud. hasta le gusta la tensión que le causa el ajedrez.

LA: Sí, es cierto. (Suelta un suspiro.)

MG: ¿Es difícil vivir sin esa tensión? ¿La vida perdería el sentido para Ud. sin tener el estrés del ajedrez?

LA: Bueno, son difíciles ambas cosas: vivir con esa tensión y también vivir sin ella (se ríe). Al darse cuenta que uno sabe hacer muy bien una cosa que pro lo demás muy poca gente sabe hacer tan bien, eso causa una sensación de estar contento consigo mismo.  Y sobre todo cuando las cosas no vayan bien pero, aún así eres capaz de mantener la cabeza enfriada y encontrarle una solución al problema, sobreponiéndote al estrés, eso te da una sensación muy buena.

MG: ¿Me imagino que cuando Ud. dice que “cuando las cosas no vayan bien” se referirá a tener mala racha en general y no solamente una partida que haya salido mal?

LA: Sí, siempre hay fases en la vida cuando todo marcha sobre ruedas. Y tras un rato, llega otra fase en la que nada sale bien (se ríe). Pero, depende mucho de cada uno. En general soy de la opinión que un atleta de alto rendimiento tiene que continuar desarrollándose porque si no, sus oponentes sabrán lo que está haciendo. Por eso siempre hay que ir avanzando y mejorando.

MG: Sí, el progreso continuo, el moviento hacía lo nuevo, eso es muy importante, claro. Tengo otra pregunta más con respecto al tema de la tensión y estoy seguro de que eso será algo que les interesará también a muchos de los jugadores armenios. De vez en cuando, Ud. también tiene que jugar partidas de ajedrz contra los jugadores de Azerbaiyán. ¿Es especialmente grande la tensión nerviosa? ¿Siente Ud. algún tipo de responsabilidad especial en esas partidas?

LA: Quizá eso me haya ocurrido sobre todo al comienzo de mi carrera pero hoy en día ya no. Procuro jugar muy bien siempre pero tampoco es útil ponerse demasiado tenso y solo pensar cuál será el mejor movimiento de los mejores. Entonces también podrá salir mal la cosa.

MG: ¿Y sabe Ud. cómo lo perciben los jugadores azeríes? ¿Piensa que ellos sí setenrián algún tipo de presión especial?

LA: Eso sí que ha ocurrido alguna vez. Recuerdo un caso  en particular que ocurrió al comienzo de mi carrera.  No quiero dar nombres pero, una vez en el Campeonato de Europa en 2005 o 2004 o 2003, no importa mucho cuál, el padre de mi oponente me llamó por teléfono a la una y media de la noche. Me rogó firmar tablas con su hijo al día siguiente porque el resultado era muy importante para ellos. Me negué a quedar en eso. No me gustan en absoluto este tipo de cosas. Ni tampoco me parece apropiado molestar a alguien en medio de la noche y robarle el sueño con semejantes tonterías.

MG: ¿Eso sirivió para aumentar la presión en dicha partida?

LA: La partida salió mal. La verdad es que la debería haber perdido yo. Pero, al final aguanté firmamos tablas. (Se ríe.)

MG: Alguna vez Ud. había comentado en una entrevista que cuando juega contra un jugador normal, suele desarrolar una realación normal con él a lo largo de la partida. Pero, si su oponente se comporta de manera injusta o poco deportista, si procura molestarle con algo, entonces eso suele conducir a complicaciones. ¿Cuáles son los trucos que sus oponentes hayan intentado para molestarle?

LA: Alguna vez he jugado contra un jugador israelí, ninguno fue ninguno de los jugadores de la elite pero, sí uno que era bastante fuerte. Durante la partida, mi oponente se tomó un té. Sacó la bolsita de té de la taza para exprimirla con los dedos y después realizó un movimiento. A continuación se me acercó Alexander Grischuk y me comentó: “Oye, Levon. Es posible que ganes dentro de poco pero te recomiendo que no le des la mano entonces”. Otra cosa que he visto un par de veces fue que un jugador fuerte haya intentado retirar el movimiento.

MG: ¡Vaya!

LA: Sí, Nakamura lo ha intentado y Carlsen también (hace movimientos positivos con la cabeza).  ¡Sí! ¡Así fue! (Se ríe.)

MG: Pero… (sorprendido) ¿Si es que hay árbitros? ¿Eso no está permitido eso, verdad?

LA: Bueno, en estos dos casos llamé al árbitro. Mis oponentes dijeron que no era verdad, que no lo habían hecho pero, el árbitro les dijo que si lo había visto él mismo y de ser necesario que ya les mostraría la grabación de vídeo de la partida (Levon señala a las cámaras con los dedos.).

MG: ¿Las grabaciones de las cámaras?

LA: Sí, pero eso entonces ya no lo querían ver (ambos se ríen).

MG: Hace unos años hubo un incidente que luego se hizo conocido como el “escándalo del retrete”. Uno de los jugadores acusó al otro que tenía había tenido contacto con sus entrenadores a través de algún aparato electrónico para recibir pistas. ¿Usted ha vivido algo parecido en alguna ocasión?

LA: No, eso no. Pero en algunos casos sí que he tenido la sensación de que las cosas no iban por vías absolutamente limpias. Pero, en general soy escéptico y normalmente no creo que pasen muchas cosas de este tipo. Pero claro, cuando ves que un jugador fuerte de repente juega muy bien pero al poco tiempo juega malísimo eso sí que es un poco raro. Aún así cabe dentro de lo posible que este tipo de cosas puedan ocurrir de vez en cuando.

MG: Al pensar en el ajedrez en plan filosófico, muchas veces se piensa en el concepto de lo de “blanco y negro”. El color blanco es el símbolo que representa a lo bueno y el negro de las fuerzas malvadas. ¿Usted también tiene un concepto parecido de cara al ajedrez?

LA: No, esa no es mi manera de distinguir entre lo bueno y lo malo.

MG: ¿Entonces Ud. no siempre representa al bando bueno (Aronian se ríe) y también puede ser ocurrir que su oponente no sea la personificación de lo malo?

LA:  No, porque conociendo lo bueno y lo malo, lo malo puede ser muy humilde a veces y a la vez lo bueno puede ser muy malo, también. En todo caso, hay ciertas cosas que me parecen atractivos en el ajedrez y ya desearía que también existiesen de la misma manera en el mundo normal.

MG: ¿Qué por ejemplo?

LA: Por ejemplo, el ajedrez es un juego muy justo. Cuando te presentas a una partida de ajedrez, las circunstancias ajenas no juegan un papel muy importante. Ganará aquel que que haya jugado mejor. En otros deportes, sin embargo, mucho depende, por ejemplo, de los árbitros. En el ajedrez existe el sistema de las valoraciones Elo. Dicha valoración es bastante objectiva porque al jugar bien, la valoración es alta. Pero cuando juegas mal, baja. Esa objectividad es algo que me gusta.

MG: Hablando de las valoraciones Elo. Previamente a esta entrevista les he echado un vistazo a sus valoraciones Elo y me he dado cuenta de que su valoración de ajedrez rápido es significativamente más alta que su Elo en el ajedrez clásico. En la Copa del Mundo Ud. también ha ganado una serie de duelos en las partidas de ajedrez rápido. ¿Ha confiado mucho en sus habilidades en el ajedrez rápído en la Copa del Mundo?

LA: No, a mi me gustaría ganar todas las partidas. Pero al jugar contra oponentes fuertes, muchas veces la partida termina en tablas. Eso es inevitable.

MG: Dicen que las tablas son el resultado más lógico en una partida.

LA: Sí, porque las reglas actuales de ajedrez que, si no me equivoco, se aplican desde hace unos 270 años, les ayudan a las negras a mantener las tablas. Hubo tiempos cuando se podía dar “jaque por ahogado” y eso se valoraba como victoria. Entonces quizá con 0,75 puntos. El ajedrez siempre ha sido un juego con apuestas por dinero. Y el ganador se llevaba un premio. Entonces eso era como solía valorar la cosa. Hoy en día igual al final igual tendrás dos caballos de ventaja, pero aún así la partida podrá terminar en tablas. Eso no es muy lógico y por lo tanto, las tablas hoy en día son el resultado más frecuente.

MG: Me parece que si se enfrentasen dos jugadores perfectos y ninguno de ellos cometería errores que entonces la partida concluiría en tablas. ¿O me estoy equivocando?

LA: Una partida de este tipo sin duda terminaría en tablas, pero si las blancas dispusieran de una ligera ventaja… Si el jugador de las blancas desea ganar la partida, tendrá que arriesgarse y entonces el ganador muchas veces podrá ser el jugador de las negras. Esa es una paradoja interesante pero, es más difícil ganar con blancas porque hay que ir a por ello y atacar. Y es más fácil contraatacar con negras.

MG: Hablemos del ajedrez y de los conflictos. El ajedrez, una partida de ajedrez, ¿es un conflicto para Ud.?

LA: Definitivamente. Cada movimiento que vaya realizando le revela algo a mi oponente. Al comienzo hay que procurar controlar el centro del tablero y después hay que desarrollar las piezas y buscar por posibles errores que haya podido cometer el oponente a la hora de desarrollar sus piezas. Al mismo tiempo, el oponente procurará demostrar que todos los movimientos que haya hecho han tenido un porque y que no han sido errores en absoluto. Al comperse un peón que tiene aspecto de ser débil, siempre puede ocurrir que luego resulta que eso ha sido una trampa, una emboscada. Una partida de ajedrez es un auténtico enigma. Es una conversación, pero siempre con un conflicto por el medio.

MG: Me gustaría dar otra cita de alguna de las entrevistas anteriores que se hayan realizado con Ud.: “No es posible llegar a ser un gran jugador de ajedrez sin haber tenido controversias ni conflictos con las opiniones de la mayoría de los jugdores o con los puntos de vista de los jugadores de antes”. ¿Cuál es el conflicto que Ud. tiene contra la mayoría de los jugadores?

LA: Cundo llegué a ser gran maestro, a los 19 años o por ahí, me comentaron que si no formase parte de los 100 mejores a los 20 años de edad, que entonces nunca jamás lo conseguiría. Conflicto número uno resuelto: ¡les he demostrado que la edad no es el factor decisivo! Además, cuando era joven, siempre insistieron en que no debería jugar aperturas activas con negras. Pero, siempre suelo contestar a 1.e5 con 1.e5… Me predijeron que si continuase por esas vías, que nunca en la vida iba a tener éxito de verdad. En lugar de ello, me recomendaron jugar de manera más agresiva para ganar las partidas también con negras. Siempre les he dicho que ya jugaría con la intención de ganar también con negras, pero que antes de nada tenía que conseguir igualar la posición. Ese es el conflicto número dos y creo que también me he sobrepuesto a ello. ¡En todo caso, también soy capaz de ganar con negras! (Se ríe.)

MG: ¿Existen otros conflictos que no tengan que ver con el ajedrez en su vida?

LA: No, en general no creo que mi comportamiento pueda servir para causar muchos conflictos que no sean puramente ajedrecísticos. Pero, he observado un fenómeno interesante que está relacionado con el ajedrez. En el años sesenta, setenta y ochenta, el comportamiento de la gente se solía describir con términos ajedrecísticos, fuesen cosas psicológicas o relacionados con la manera de ver la vida. Y hoy por hoy también se reflejan algunos desarrollos de la historia en el ajedrez. En los años sesenta, teníamos a jugadores como Tal o Petrosian. Esos eran los tiempos del Renacimiento, los tiempos de los conceptos alternativos en la vida, Rock ´n Roll. En los años setenta, hubo muchos talentos interesante de ajedrez, por ejemplo, el inglés Anthony Miles. Eso fue cuando el movimiento de los hippies. Y en los años noventa, nacieron unos cuantos ajedrecistas talentados y esa era la época cuando se derrumbó la Unión Soviética. (Se ríe.)

Mikhail Tal (sentado, a la izda.) y Tigran Petrosian (de pie, a la derecha) | Foto: GFHund CC BY 3.0 via Wikimedia Commons

MG: ¿Con qué jugador de los grandes de la historia ha tenido las mayores dificultades?

LA: Quizá los problemas más grandes que las haya tenido han sido con Petrosian, porque todos lo adoramos. Desde que éramos niños, procurabamos jugar como Petrosian y eso que siempre ha sido difícil comprender sus partidas. No le importaba tanto al hombre, más bien era un tío tipo adagio (se ríe).

MG: Pero, a pesar de haber jugado lento, siempre procuraba presionar sobre el oponente.

LA: Sí, pero hoy en día los oponentes siemplemente ya no te lo permiten. Juega un papel importante la apertura. En muchas aperturas, tras 15 movimientos, ya solo quedn las torres, un caballo y un alfil sobre el tablero.

MG: Y eso es que la partida aún no haya ni empezado de verdad.

LA: Eso es, pero aún así ya ha surigido un final de partida sobre el tablero. Ha cambiado mucho el estilo de juego y ya no es tan fácil meterles presión a los oponentes. a

MG: ¿Qué hacen aquellos jugadores que ya no pueden jugar a un nivel muy alto y piensan que se tendrán que retirar del ajedrez profesional?

LA: Muchos de esos jugadores están contribuyendo al ajedrez de otra manera. Tomemos por ejemplo a Judit Polgar. Se está encargando de fomentar y popularizar el ajedrez en su país, Hungría. O bien, a Garry Kasparov, que también trabaja por el ajedrez, lo mismo que, por ejemplo también, Smbat Lputian aquí en Armenia. Algunos llegan a ser entrenadores pero, cuando alguna vez hayas sido un jugador fuerte, es difícil ser entrenador a no ser que seas el entrenador de un jugador fuerte.

MG: ¿Más fuerte que uno mismo?

LA: Sí, o igual de fuerte como uno mismo. Pero en todo caso, si entrenas a algien que tenga otro estilo totalmente distinto al tuyo te da rabia cuando luego no haya éxitos. Solamente pocos jugadores de la super elite mundial llegan a ser entrenadores.

MG: Sé que Mark Taimanov fue un pianista muy bueno. Y hay jugadores de ajedrez que hayan sido pintores. Pero solamente unos pocos se han dedicado a la política, ¿no?

LA: Sí, quizá Karpov, Kasparov y Adianto, un gran maestro indonés. Desde luego, no conozco a muchos que lo hayan hecho.

MG: Hablemos de otra cosa que no sea el ajedrez. Si la vida no es ajedrez solamente, ¿no es cierto?

LA: El ajedrez es lo más importante en mi vida, pero… (se ríe)

MG: ¿Pero también tendrá algún otro pasatiempo, no?

LA: Sí, claro.

MG: ¿Qué es lo que le gusta?

LA: Ah, bueno, hay algo que en mi opinión ayuda mucho a los ajedrecistas y eso es la música. Antes solía acercarme al club de ajedrez y tomaba clases de piano, pero a comienzos de los años noventa tuve que decidirme o por una cosa u por otra. He optado por el ajedrez. Pero una parte mía sigue siendo atraída por la música clásica.

MG: ¿Música clásica?

LA: Sí, en la mayoría de los casos. Desde hace diez años me interesa mucho la música clásica, sobre todo las grabaciones antiguas. No conozco a muchos músicos contemporáneos, pero me gustan también mucho Wilhelm Furtwängler y Otto Klemperer, son directores de orquesta ambos. De los músicos me gusta David Oistrach.

LA: Cuando me dedico al ajedrez, necesito escuchar música que se parezca a las formas de las matemáticas y a las partidas ajedrez. Entonces naturalmente en seguida nos vienen a la cabeza compositores como Bach, Bruckner y Beethoven, cuya música siempre ha tirado hacia delante. Me inspira mucho y hace menos aburrido el trabajo. Procuro descubrir algo nuevo todos los días, sea en el ajedrez o en la música.

MG: ¿Tiene otros pasatiempos más aparte de la música?

LA: Sí, me interesan los deportes y me gusta ir a correr. Además me gusta leer y desde mi infancia me han gustado los poemas.

Levon Aronian cuando tenía 20 años, camino del Campeonato del Mundo Juvenil | Foto: Vishal Sareen

MG: Hemos rogado a nuestros lectores mandarnos preguntas a través de Facebook. A ver si nos puede contestar a algunas de ellas ahora.

LA: Con mucho gusto.

MG: Amalia Kuroyan: “Si no hubiese llegado a ser ajedrecísta, a qué se dedicaría Ud.?”

LA: Alguna cosa con matemáticas.

MG: Alexander Ganjumian, de Moscú nos escribe: “¿Qué siente si tras una partida, durante el análisis de repente ve una victoria que no había visto durante la partida?”

LA: Lo de cometer errores es una cosa que ocurre muy a menudo y más si te encuentras bajo presión. Entonces muchas veces simplemente no se ven los movimientos. Creo que a ese respecto aún me queda mucho trabajo delante.

MG: Olesya Vardanyan, de Tiflis: “El protagonista en la novela de Vladimir Nabokovs, “La Defensa de Roman Lushin” cayó muy enfermo tras cada derrota que sufriese. Ya no podía recordar ni las ciudades en las que jugado porque todos sus viajes tenían que ver con el ajedrez. ¿Eso es así de verdad?”

LA: Hay jugadores de ajedrez así. Pero, yo no soy ninguno de ellos. Cuando tenía 26 o 27 años, era un fanático del ajedrez, pero antes…

MG: Lusine Grigoryan, de Estocolmo tiene dos preguntas. Va al primera: “Porque no compiten mujeres en los torneos masculinos?”

LA: Siempre he sido de la opinión que las mujeres sí podrían enfrentarse con los hombres. Pero, en muchos países eso sigue siendo un tema problemático. Mucha gente sigue creyendo que no hace falta que las mujres tengan éxito y que su papel tiene que ser la de ser madre y tener una familia. En el mundo del ajedrez solamente hay unas pocas mujeres que son madres y ajedrecistas exitosas a la vez.

MG: Con esa actitud no se podrán conseguir muchos éxitos.

LA: Por eso.

MG: Y aquí va la segunda pregunta de Lusine y quizá la última de esta entrevista: “¿Le gusta el chocolate?”

LA: Sí, me encanta el chocolate, pero prefiero el chocolate puro, de 85 % de cacao o más.

MG: ¡Muchas gracias por la entrevista!

LA: ¡Muchas gracias a Usted!

Transcripción de la entrevista y traducción del armenio al inglés: Meri Grigoryan

Traducción del alemán al castellano: Nadja Wittmann (ChessBase)

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